Deschamps, una de las tres únicas personas que han ganado la Copa del Mundo como jugador y entrenador, junto con el brasileño Mario Lobo Zagallo y el alemán Franz Beckenbauer, es el técnico que más partidos ha dirigido en la historia de los Mundiales, 26 a falta del encuentro de Miami del sábado.
Es, además, el que más partidos ha ganado (20 con solo 3 derrotas) y, junto al alemán Helmut Schön, los únicos que han clasificado a su selección al menos a cuartos de final durante cuatro Copas del Mundo consecutivas.
En 2012, se hizo cargo de una selección sin rumbo, a la que no logró darle estabilidad su excompañero de selección Laurent Blanc, y la dejará situada entre las cuatro mejores, con un título mundial y un subcampeonato, una Liga de las Naciones y un segundo puesto en una Eurocopa.
Como jugador o entrenador, ha participado en más de la mitad de los partidos que Francia ha ganado en Copas del Mundo y en las dos únicas ocasiones en que ha levantado el trofeo y, sin embargo, dejará la selección entre críticas. ¿Qué ha pasado?
Cambio de rumbo, mismo resultado
La culpa la tiene una selección española que se convirtió en su 'bestia negra' y le impidió luchar por el título en los tres últimos grandes torneos.
Deschamps no ha encontrado, en los últimos dos años, la forma de contrarrestar el juego español. Ni copiándolo.
Tras perder en semifinales de la Eurocopa 2024, desbordada por el juego por los extremos de La Roja, con un deslumbrante Lamine Yamal, el técnico francés se planteó un cambio de rumbo. Necesitaba rejuvenecer al conjunto y darle más vértigo. Una apuesta que quedó confirmada una vez más cuando España se volvió a interponer en la penúltima ronda de la Liga de las Naciones (5-4)
Deschamps decidió, entonces, abandonar el 4-3-3 para jugar con un 4-2-3-1. Dar mayor libertad a Kylian Mbappé, con el respaldo tras él de tres jugadores ofensivos (Ousmane Dembelé, Michael Olise y Desiré Doué o Bradley Barcola).
Jubilados Antoine Griezmann y Olivier Giroud, reclutó, además, a lo más destacado del equipo olímpico que había guiado Thierry Henry en los Juegos de París (Olise, Doué, Manu Koné, Rayan Cherky).
Convirtió a Les Bleus en el equipo más ofensivo del planeta, con exhibiciones en prácticamente todos sus partidos, pero volvió a fallar en el momento clave, cuando se cruzó con la selección de Luis de la Fuente.
Ya lo intuía. "España es la favorita para ganar el Mundial", dijo antes del comienzo del torneo, y se reafirmó la víspera de la semifinal: "Lo confirmo. España es la favorita".
Temía Deschamps una nueva derrota que acabase con su proyecto y, en el estadio de Dallas, se confirmaron sus presagios. España fue superior en todo momento, Francia no encontró la forma de activar a sus estrellas y salió por la puerta de atrás de un Mundial que parecía preparado para coronar la despedida de su entrenador, quien en enero de 2025 ya dijo que no continuaría tras la Copa del Mundo.
Mientras ya se comienza a hablar de Zinedine Zidane como su sustituto, Deschamps aún debe de pasar por el purgatorio del partido por el tercer puesto. Un encuentro que no es ni un consuelo menor, un cierre en falso para el entrenador más importante de la historia de Francia.
