Cuando Bélgica cayó eliminada en la fase de grupos del Mundial de Qatar 2022, el país asumió que terminaba una era. Kevin De Bruyne habló de un equipo "demasiado viejo", Roberto Martínez presentó su dimisión y la generación más brillante de la historia del fútbol belga se despedía sin el gran título que parecía destinado a conquistar. Cuatro años después, el legado de aquel grupo afronta su primer examen.
Durante la generación de oro belga, el objetivo era impulsar el futuro, no sólo ganar. Transformar el fútbol belga para las siguientes generaciones.
El tercer puesto en Rusia 2018 fue el mejor resultado de su historia, y se planteó como punto de partida para el cambio, impulsado por los 19 millones de euros ‘extra’, respecto a lo previsto en el Mundial por el departamento financiero, que ingresó la federación al superar las expectativas.
El técnico español Roberto Martínez asumió galones más allá del de seleccionador. También, fuera del césped: ideó el Hall of Fame de los Red Devils para los futbolistas con más de 100 internacionalidades, modernizó la Federación, impulsó la nueva ciudad deportiva de Tubize, profesionalizó el análisis de datos y dejó implantada una metodología común en todas las categorías inferiores.
Una evolución del fútbol belga que tiene sus inicios a principios de siglo. Tras la decepción de la Eurocopa de 2000, organizada junto a Países Bajos, Bélgica reformó por completo su modelo de formación. Apostó por un estilo de juego unificado, reforzó el trabajo de cantera y, llegó la clave: abrió definitivamente las puertas de la selección a una sociedad cada vez más multicultural y que es seña de identidad de la cultura belga.
Según datos de 2024 proporcionados por Statbel, la oficina oficial de estadística de Bélgica, el 36% de los habitantes del país son de origen extranjero.
Tras caer en "su" torneo, abrieron sus puertas a los hijos de inmigrantes nacidos en Bélgica. Un proceso largo, durante el que, desde el Mundial de Japón y Corea del Sur de 2002, estuvieron ausentes en cinco grandes citas internacionales -tres Eurocopas y dos Mundiales-, hasta Brasil 2014.
Sin embargo, de aquel cambio ‘nacieron’ futbolistas como Kompany, Hazard, Courtois, Witsel, Fellaini, Lukaku o De Bruyne, protagonistas de una generación que devolvió al país a la élite.
Los resultados acompañaron durante casi un decenio. Cuartos de final en Brasil 2014, cuartos en la Eurocopa de 2016, tercer puesto en Rusia 2018 y cuartos nuevamente en la Eurocopa de 2021. Siempre entre los favoritos, siempre cerca, pero sin levantar el trofeo.
La eliminación en Qatar 2022 marcó el punto final a la generación de oro nacida de la política de integración de la Federación belga. Roberto Martínez dejó el banquillo y muchas de las grandes figuras comenzaron a despedirse de la selección o a perder protagonismo.
De hecho, de las estrellas de la generación de oro sólo Thibaut Courtois continúa siendo de los mejores del mundo en su posición. Kevin De Bruyne, tras su primera temporada en Nápoles después de dejar el Manchester City, ha sido titular durante el torneo hasta que ha sufrido unas molestias musculares que le hacen ser duda frente a España. Y Romelu Lukaku es suplente para Rudi García, aunque clave con dos goles y una asistencia durante este Mundial.
Tras éstos aparece el relevo generacional. Liderado por Youri Tielemans, quien ya ejerce de capitán, mientras el resto de futbolistas ansían dar ese salto de nivel que marcó a la generación de oro. Jeremy Doku, Charles De Ketelaere, Zeno Debast, Maxim De Cuyper…
Al mismo tiempo, Bélgica optó por ampliar su base de talento y ya convence a futbolistas con doble nacionalidad. Uno de los casos más recientes es el de Matías Fernández-Pardo. El delantero del Lille estuvo cerca de jugar con España en categoría sub-21, pero finalmente fue internacional absoluto con Bélgica tras completar el proceso de cambio de federación deportiva. Precisamente se medirá este viernes al país al que también pudo representar.
Un partido al que Bélgica ha llegado tras las dudas de la primera fase y que ya supone un éxito. Cuatro años después del adiós de la generación de oro ponen a prueba el legado de esta, que sigue dando sus frutos manteniendo al país en la élite del fútbol.
