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El asesinato de Andrés Escobar, una mancha imborrable en el fútbol de Colombia

Miércoles, 08 de julio de 2026 a las 11:31
El asesinato de Andrés Escobar, una mancha imborrable en el fútbol de Colombia
Escobar falleció en 1994.

Escobar, que jugaba en el Atlético Nacional, fue asesinado el 2 de julio de 1994, cuando tenía 27 años, a la salida de un bar y después de un gol en el propio arco colombiano diez días antes ante la selección anfitriona, un error que selló la eliminación del equipo entonces dirigido por Francisco Maturana.

 Cada vez que se juega un Mundial, Colombia vuelve la vista atrás, cuando, a su regreso de la Copa disputada en Estados Unidos en 1994, fue asesinado a tiros Andrés Escobar, una mancha imborrable para el fútbol que hoy todavía recuerdan con mucho dolor y tristeza los familiares y amigos del defensor.

Escobar, que jugaba en el Atlético Nacional, fue asesinado el 2 de julio de 1994, cuando tenía 27 años, a la salida de un bar y después de un gol en el propio arco colombiano diez días antes ante la selección anfitriona, un error que selló la eliminación del equipo entonces dirigido por Francisco Maturana.

"Recuerdo a Andrés Escobar con mucho cariño, con mucho aprecio, con mucho amor, porque fue ese gran hermano para mí y era el hermano de todos. Andrés era una persona increíble con quien todos los días compartíamos, nunca amanecía bravo. Andrés siempre amanecía el mismo genio positivo", cuenta a EFE Luis Alfonso 'El Bendito' Fajardo.

Un jugador completo

El futbolista colombiano, apodado 'El caballero del fútbol' por su personalidad y elegancia para jugar, vivía una de las mejores etapas de su carrera cuando fue asesinado. Incluso la prensa deportiva de la época daba por hecho que iba a ser fichado por el Milan, que había ganado la Liga de Campeones ese año.

"En la posición en la que jugaba no se permite ningún lujo, pero él sacaba lujos como si fuera mago. Sacaba lujos como del sombrero y en todo momento uno creía que iba a cabecear y la terminaba parando con el pecho, la bajaba y miraba a ver con quién jugaba", destaca Fajardo, que compartió vivencias con Escobar en el Atlético Nacional y la selección colombiana.

'El Bendito' recuerda que Escobar era el central que siempre les "daba el juego desde atrás" no sólo en el Atlético Nacional, sino en la selección colombiana, con la que jugaron el Mundial de Italia 1990.

Con el Atlético Nacional, en el que además es recordado por llevar la camiseta número 2, el melenudo defensor ganó cuatro títulos: dos de la liga colombiana (1991 y 1994), una Copa Libertadores (1989) y una Copa Interamericana (1990).

También tuvo un paso fugaz por el Young Boys suizo, en el que jugó ocho partidos en el primer semestre de 1990.

Un recuerdo "muy duro"

Cuando Colombia perdió 2-1 con Estados Unidos en Los Ángeles, donde el marcador se abrió con el autogol de Escobar, y días después se consumó su eliminación en la fase de grupos, muchos compañeros le pidieron a Escobar que no regresara a Medellín y que esperara a que bajaran los ánimos.

Colombia había llegado a ese Mundial con gran expectativa por cómo se había clasificado, incluyendo una goleada por 5-0 a Argentina en Buenos Aires, y en el país se daba por hecho que el equipo podía incluso soñar con el título, pero la eliminación temprana en un grupo en el que además de Estados Unidos tuvo como rivales a la Rumanía de Gheorghe Hagi y Suiza, se convirtió en frustración colectiva.

Sin embargo, el defensor quiso volver a la ciudad en la que nació el 13 de marzo de 1967 a dar la cara y se encontró con la muerte.

Todo sucedió cuando salía de un club nocturno de Medellín, donde algunos aficionados le recriminaron por aquel tanto en propia puerta. En el estacionamiento, los hermanos Pedro David y Juan Santiago Gallón Henao también lo criticaron por su error en el Mundial, ante lo cual Escobar les pidió que lo dejaran tranquilo.

No obstante, el conductor y escolta de los hermanos Gallón Henao, Humberto Muñoz Castro, salió de su vehículo y, sin mediar palabra, propinó seis disparos al futbolista.

"Fue muy duro, muy duro. Porque a la hora en que me avisan, a las cuatro de la mañana, en una llamada telefónica (...) el maestro Alexis García a decirme" la fatídica noticia, añade.

Fajardo recuerda que le había sugerido a Escobar que no fuera a esa discoteca y que mejor se tomaran una cerveza en otro lado, pero su compañero, su amigo, no le hizo caso.

"Compartíamos, nos llamábamos, teníamos una gran amistad (...) Él y yo andábamos mucho juntos, compartíamos con nuestras novias. Él ya estaba para casarse y compartíamos bastante", añade el exfutbolista, que no puede contener las lágrimas al recordar a su amigo.

El recuerdo de Escobar, sin embargo, sigue vivo y por eso es uno de los mayores ídolos del Atlético Nacional, en el que la camiseta número 2 sólo la visten jugadores que ya hayan hecho méritos para recibirla. En su natal Medellín también hay una estatua suya y la unidad deportiva del barrio Belén lleva su nombre.

Para Fajardo, la mejor forma de seguir defendiendo el legado del central es "generando conceptos de comportamiento como los que tenía él", quien era un caballero dentro y fuera de la cancha.

"Lo que tenemos que generar y crear entre los jóvenes (futbolistas) es eso, de que entre ellos mismos en sus clubes se entiendan, se quieran", concluye.

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