El español Roberto Martínez protagonizará el próximo lunes en Dallas (Estados Unidos) una de las situaciones más inusuales de la historia de la Copa del Mundo: dirigir a una selección, en este caso Portugal, distinta de la de su país de origen, España, en un partido de la fase final del Mundial.
La FIFA no mantiene una estadística oficial específica sobre los seleccionadores que se han enfrentado a su país de origen en un Mundial, por lo que la relación debe reconstruirse a partir de los registros históricos de partidos, técnicos y lugares de nacimiento.
Con ese criterio y según un recuento oficioso, Martínez protagonizará el decimoséptimo caso en la historia del Mundial masculino de un entrenador que se enfrenta a la selección de su país.
El primer precedente se remonta al Mundial de Francia 1938, cuando el magiar József Nagy, seleccionador de Suecia, se enfrentó a Hungría en las semifinales, con derrota por 1-5 para los nórdicos. Dieciséis años más tarde, en Suiza 1954, el austríaco Karl Rappan dirigió a la selección anfitriona frente a Austria en los cuartos de final (triunfo por 7-5 para 'Das Team').
En Inglaterra 1966, el brasileño Otto Glória, al frente de Portugal, derrotó por 3-1 a Brasil en la fase de grupos. Y en México 1970 se registró un nuevo caso con el brasileño Didí, seleccionador de Perú, que se cruzó en cuartos de final con la 'Verdeamarela', que venció por 4-2 en su camino hacia el título de esa edición.
Después llegaron el yugoslavo Blagoje Vidinić, seleccionador de Zaire frente a Yugoslavia en 1974; el soviético Valery Nepomnyashchy, técnico de Camerún ante la URSS en 1990; y el brasileño René Simões, entrenador de Jamaica contra Brasil en Francia 1998.
En el Mundial de Corea del Sur y Japón 2002 coincidieron dos casos: el francés Bruno Metsu, con Senegal frente a Francia, y el alemán Winfried Schäfer, con Camerún frente a Alemania. Cuatro años después, el argentino Ricardo La Volpe dirigió a México contra la Albiceleste en los octavos de final y el brasileño Zico hizo lo propio con Japón frente a la 'Canarinha'.
Los precedentes más recientes corresponden al alemán Jürgen Klinsmann, seleccionador de Estados Unidos frente a Alemania en Brasil 2014; al portugués Carlos Queiroz, con Irán frente a Portugal en Rusia 2018; y al también portugués Paulo Bento, que dirigió a Corea del Sur contra Portugal en Catar 2022.
A esa relación suele añadirse, como excepción metodológica, el caso de Alexandre Guimarães, nacido en Brasil pero internacional como futbolista y posteriormente seleccionador de Costa Rica. En el Mundial de 2002 dirigió al conjunto centroamericano frente a Brasil, el país donde nació, aunque toda su carrera deportiva quedó vinculada al fútbol costarricense.
También existen algunos antecedentes que pueden considerarse próximos a este supuesto, como el marroquí nacido en Francia Walid Regragui, que dirigió a Marruecos frente a 'Les Bleus' en las semifinales de Catar 2022, y el yugoslavo nacionalizado suizo Vladimir Petkovic, al frente de Argelia frente a Suiza en el presente Mundial.
Con ese criterio, antes de Roberto Martínez existen -al menos- catorce precedentes estrictos documentados y tres casos singulares, los de Guimarães, Regragui y Petkovic.
Martínez, que ya dirigió a Bélgica en los Mundiales de 2018 y 2022, afrontará ahora con Portugal una eliminatoria especialmente simbólica: buscará el pase a los cuartos de final de una cita deportiva que los portugueses jamás conquistaron frente a la selección del país en el que nació, que aspira a su segunda estrella.
