El entrenador español David González todavía no logra encontrar el funcionamiento ideal en Oriente Petrolero. Desde su llegada, la progresión futbolística del equipo ha sido escasa y el rendimiento colectivo no termina de reflejar una idea clara de juego. Al parecer, sus planteamientos no terminan de conectar con los futbolistas, lo que genera dudas sobre la forma en la que pretende que juegue el conjunto refinero.
Oriente está acostumbrado a asumir el protagonismo en cada partido. La historia y la cultura albiverde exigen intensidad, presión y una estructura sólida en el campo. Para el hincha refinero, el número de pases o la posesión del balón pasa a un segundo plano si el equipo no muestra carácter ni profundidad ofensiva.
Algunos exjugadores que vistieron la camiseta verde y blanca consideran que las variaciones tácticas y las exigencias del entrenador podrían estar siendo difíciles de interpretar para el plantel. La adaptación a un modelo distinto al que tradicionalmente se maneja en el fútbol sudamericano podría estar influyendo en el rendimiento del equipo.
Las dos derrotas frente a The Strongest marcaron un punto de inflexión en la percepción externa. Duele más cuando un rival, sin desplegar un gran juego, logra imponerse aprovechando transiciones rápidas que exponen debilidades defensivas. Justamente ese ha sido uno de los aspectos que aún no logra corregir el conjunto dirigido por el técnico español.
Ni que decir del mediocampo, donde se expone y se sacrifica a Tomianovic, quien corre por toda la cancha sin una posición clara que ordene su función dentro del equipo. El volante termina moviéndose casi de manera anárquica, en medio de la desesperada búsqueda de alguien que logre generar fútbol. Mientras tanto, los delanteros, como Gilbert Álvarez o Marcelo Martins, difícilmente reciben balones limpios que les permitan marcar diferencia en ofensiva.
En el compromiso ante el Tigre también se vio a Joel Contreras y al “Pollo” Flores exigidos al máximo en los 3.600 metros de altitud, retrocediendo hasta tres cuartos de cancha desde su propio campo para recuperar balones e intentar construir alguna aproximación sobre el arco rival.
Si González no consigue una evolución en el funcionamiento del equipo, los cuestionamientos comenzarán a aparecer con mayor fuerza, especialmente tras los resultados negativos en los últimos compromisos. El triunfo ante Real Tomayapo, en la serie de ida y vuelta, ayudó a disimular momentáneamente las dudas gracias a la clasificación.
El propio entrenador reconoció la situación en conferencia de prensa. “Nos vamos insatisfechos porque no logramos un resultado positivo y el responsable de esto soy yo y nadie más. Hay piezas que no encajan”, afirmó, dejando entrever que podrían producirse ajustes o la llegada de nuevos refuerzos.
En Oriente Petrolero, cuando los resultados no aparecen y la identidad futbolística no convence al directorio ni a la hinchada, los proyectos suelen tener poco margen de error. El tiempo para que la propuesta de David González se consolide empieza a correr.
