Mauricio Soria llegó en diciembre de 2018 a Oriente Petrolero con el reto de acabar con una sequía de éxitos deportivos del club, que data desde 2010. Lo hizo en un momento crítico porque la falta de títulos origina que cunda la desesperanza del hincha, que se muestra intolerantes e impaciente con directivos y con el entrenador de turno.
Ha pasado algo más de medio semestre que está al mando y la realidad no ha cambiado mucho porque el cuadro albiverde fue eliminado en la primera fase de la Copa Sudamericana por Águilas Doradas, de Colombia, y terminó séptimo en el primer torneo del año con 37 puntos en 26 fechas. De ahí es que continúan las presiones, aunque esta vez son más intensas porque a la falta de logros se suma una crisis institucional, que puede acabar el próximo 20 de julio cuando se elija a un nuevo directorio refinero.
Entre tanto, Soria confiesa que insistirá en armar un mejor equipo para el Clausura. Admite que no es fácil porque el club está limitado económicamente para fichar grandes figuras y dada la transición dirigencial hay temor para invertir.
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