Increíble final de la Champions League que se vivió este domingo. Arrancó con un Bayern de Múnich muy agresivo, tratando siempre –fiel a su estilo- de asfixiar a su rival en su propio campo. El PSG, inteligente y conocedor de la propuesta de su contrincante, lo esperó agazapado en su zona para dar el golpe con la velocidad de su tridente ofensivo. Recuperó, jugó en largo para aprovechar el espacio, sobre todo a las espaldas de los laterales. Neymar primero y después Robert Lewandowski tuvieron las más claras opciones de gol. Si bien no había público en las tribunas (por la pandemia) para disfrutar de esta fiesta, la emoción traspasaba las pantallas de todos los seguidores del mundo. El PSG esperó cómodo para contragolpear, mientras que los alemanes no encontraban los espacios por las bandas. Joshua Kimmich y Kingsley Coman siempre encontraban muchas dificultades para buscar la definición del gran Robert y del temible Müller. Con transiciones muy rápidas (ataque-defensa) de parte de ambos equipos fue transcurriendo el primer tiempo, con un equipo alemán que se siente cómodo con ese despliegue físico, impresionante. Por cierto, con la zona media de la cancha que se convirtió en zona de transición y no así de creación, como estamos acostumbrados, es increíble el gol que se pierde Mbappé luego de una gran combinación con Di María. El atacante se la regaló a Neuer, sobre el final del primer tiempo. Lindo partido, de buen juego, sin guardarse nada, con verticalidad y siempre en busca del arco rival. En la segunda parte, no se cambiaron mucho los roles, los alemanes seguían presionando a su rival, el PSG no tenía respuesta y le costaba hacerse del balón que le pertenecía a Thiago Alcántara. Simple, sencillo, pero muy claro a la hora de darle volumen de juego a su equipo, que metía entre cinco y seis jugadores en el área rival cuando atacaba. En el 58’, en una muy buena jugada colectiva Coman, una de las sorpresas en el equipo titular del Bayern, llegó muy libre por el segundo palo y, aprovechando un pase-centro de Kimich, logró la apertura del marcador. Tras ponerse en ventaja, el Bayern se volcó con todo sobre el arco parisino, como el cazador que va en busca de su presa herida y quiere liquidarla lo más pronto posible.
Mucho más afianzado como equipo, incansable, sin darle tregua a su rival, con la tranquilidad del resultado a favor, fue mucho más el Bayern en el segundo tiempo. El PSG no se resignaba, pero le costaba mucho llevar el peso del partido con un Neymar aislado sin poder entrar en contacto con el balón, sin encontrar a su amigo y compañero Mbappé, que veía cómo se le escapaba la posibilidad de la primera conquista a nivel europeo.
Una vez más queda demostrado que siempre prevalece el equipo sobre las individualidades. Que ningún jugador es más importante que todos juntos, cumpliendo su rol y brindándose al máximo, para el bien común. El Bayern de Múnich se coronó con absoluta justicia ¡Campeón de Europa!. Dejando en claro que hoy es el mejor del mundo.
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Bayern de Múnich, amo y señor de Europa
El equipo alemán, que ganó todos sus partidos, se consagró campeón de la Champions por sexta ocasión en su historia al vencer por 1-0 al PSG, de Neymar y Mbappé. El héroe de la final fue el francés Coman (58 ), que de cabeza anotó el gol del triunfo