Rubén Vargas y Ricardo Rodríguez comparten ciudad de residencia y carreras por la banda izquierda. Aportan, además, el genio latino a una selección suiza que el sábado pretende acabar con el sueño de Leo Messi de conquistar un segundo Mundial.
"Vente, pero no nos podrán ver juntos en un restaurante". Poco antes de que Rubén Vargas fichase por el Sevilla, en enero de 2025, Ricardo Rodríguez, ya jugador del Betis, le explicaba de forma gráfica como es la rivalidad que existe entre los dos clubes sevillanos, una de las más enconadas del fútbol mundial
Los dos suizos, los dos con ascendentes latinos, pero en márgenes opuesto en la ciudad donde trabajan. Ahora, en la selección suiza comparten un sueño: llevar al equipo de su país a la primera semifinal de una Copa del Mundo, lo que no logró en 1930, 1934 y 1954, las otras ocasiones en las que accedió a cuartos.
Parte importante del conjunto de Murat Yakin
Ricardo Rodríguez aporta la experiencia y la tranquilidad. Pese a ser defensa no ha sido nunca expulsado, en 141 partidos con su selección, y tan solo amonestado en once ocasiones.
Yakin lo describe como un “futbolista superinteligente” que se posiciona perfectamente en defensa, rara vez pierde el balón y "siempre tiene un plan".
En su cuarta Copa del Mundo, con 17 partidos mundialistas a sus espaldas, es junto a Granit Xhaka un superviviente del último enfrentamiento entre argentinos y suizos. El partido de octavos de final que resolvió Ángel di María en el minuto 114, tras un pase de Leo Messi. Por eso, busca la revancha ante el que ha calificado como "el mejor".
Vargas es, junto al portero Gregor Kobel, el hombre del momento en la Nati. Autor del lanzamiento de penalti que le dio a Suiza el pase a cuartos. "Sentí la energía positiva de todos, de todo el equipo y de todos los aficionados. Me sentí muy seguro, más que en todos los penaltis anteriores", dijo tras lanzarlo.
Con dos goles y una asistencia, y pese a las molestias musculares que le impidieron tener regularidad esta temporada y ser titular ante Colombia, Rubén Vargas es uno de los jugadores que más se ha revalorizado en este Mundial.
Ante Colombia entró en la prórroga y su entrenador le designó como el lanzador del penalti decisivo. "Fue increíble verle anotar ese penalti. Me sentí muy aliviado", afirmó después.
Carácter latino en un equipo multicultural
Ricardo Rodríguez y Vargas llevan el carácter latino a una selección multicultural, en la que el 73 por ciento de la plantilla está compuesta por los conocidos en Suiza como «secondos» (hijos de inmigrantes nacidos en el país) o por jugadores nacidos en el extranjero. Empezando por el técnico, con antecedentes turcos, y el capitán, Granit Xhaka, con raíces albanokosovares.
Ricardo Rodríguez, de padre español y madre chilena, y Rubén Vargas, de padre dominicano -por eso coqueteó con el béisbol en sus primeros años- son la aportación latina al rival de Argentina. A lo que añaden, junto al sevillista Djibrill Sow, la pasión con la que se vive el fútbol en Sevilla. Una mezcla con la que esperan dejar en el camino a la campeona del mundo.
