Sobre el cuadrilátero, Junior Guillén Arancibia se mueve con la serenidad de quien sabe exactamente hacia dónde quiere llegar. Cada golpe, cada entrenamiento y cada combate forman parte de un sueño que comenzó en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, y que hoy continúa escribiéndose en Estados Unidos: convertirse en campeón mundial de boxeo.
El boliviano atraviesa el mejor momento de su joven carrera profesional. Su récord es impecable: seis peleas, seis victorias y seis nocauts, una efectividad del ciento por ciento que comienza a llamar la atención dentro del exigente boxeo estadounidense. Su presentación más reciente fue el 27 de junio, cuando derrotó al estadounidense ‘Chachi’ Tabor en el Patapsco Arena, de Baltimore, Maryland, ratificando el poder de sus puños y su invicto.
Sin embargo, el camino que hoy recorre este boxeador comenzó mucho antes de dar el salto al profesionalismo. Todo comenzó desde una carrera construida desde el amateur. Antes de instalarse en Estados Unidos, Junior Guillén dejó huella en el boxeo boliviano e internacional. Fue campeón departamental, campeón nacional, campeón sudamericano y llegó a ocupar el séptimo lugar del ranking mundial amateur en la categoría peso gallo, logros que respaldaron su proyección deportiva.
Actualmente continúa compitiendo precisamente en la división peso gallo, donde busca abrirse espacio entre los mejores del mundo. Con una estatura de 1,74 metros (5 pies y 7 pulgadas), combina velocidad, técnica y potencia, cualidades que le han permitido resolver todas sus peleas antes del límite.
El próximo desafío
La siguiente prueba ya tiene fecha. Junior volverá a subir al cuadrilátero el próximo 26 de septiembre, en un combate que representa un nuevo paso hacia objetivos mayores. Durante la entrevista concedida a DIEZ, el propio boxeador aseguró que será el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) el organismo que le dará a conocer el nombre de su siguiente rival aproximadamente un mes antes del combate.
“El Consejo Mundial de Boxeo me hará conocer a mi rival un mes antes de la pelea”, afirmó Guillén.
Mientras espera ese anuncio, continúa entrenándose intensamente con la misma disciplina que lo ha llevado a mantenerse invicto desde su debut profesional.
Un sueño llamado Bolivia
Lejos de su país, Junior Guillén nunca olvida sus raíces. Cada vez que sube al ring lleva consigo la ilusión de representar dignamente a Bolivia y demostrar que el talento también puede abrirse camino entre los escenarios más competitivos del boxeo internacional.
Su historia es la de un deportista que decidió apostar por sus condiciones, asumir nuevos desafíos y trabajar diariamente para acercarse al máximo objetivo de cualquier pugilista: disputar y conquistar un campeonato mundial.