La selección Sub-15 de Rusia volverá a disputar un torneo organizado por la FIFA después de más de cuatro años alejada de las competiciones oficiales. El organismo rector del fútbol mundial confirmó la invitación del combinado juvenil para participar en la Copa del Mundo Sub-15, que se celebrará del 22 al 31 de octubre en Azerbaiyán, en lo que representa el primer paso oficial hacia el regreso del país a los torneos internacionales desde la sanción impuesta en 2022.
El fútbol ruso quedó excluido de todas las competencias de la FIFA y la UEFA tras el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania. Desde entonces, tanto sus selecciones como sus clubes solo han podido disputar encuentros amistosos, sin presencia en certámenes oficiales.
La participación en el Mundial Sub-15 supone una flexibilización parcial de esas restricciones, aunque limitada únicamente al fútbol formativo. La decisión está en línea con la postura expresada en los últimos meses por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien defendió la posibilidad de que las categorías juveniles rusas regresen de manera progresiva al escenario internacional.
Infantino señaló en anteriores declaraciones que mantener el veto absoluto no había generado resultados y que permitir la participación de las selecciones formativas podría convertirse en el primer paso para una futura reintegración del fútbol ruso.
La Federación Rusa de Fútbol confirmó haber recibido la invitación oficial y analiza su participación en el torneo, que reunirá a distintas federaciones afiliadas a la FIFA.
Las sanciones contra Rusia fueron aplicadas conjuntamente por la FIFA y la UEFA en 2022, como respuesta a la guerra con Ucrania. Como consecuencia, el país quedó fuera de todas las competiciones oficiales, incluyendo el Mundial de Catar 2022, los procesos clasificatorios posteriores y los torneos continentales de clubes.
Durante este periodo, Rusia solo disputó partidos amistosos, aunque se mantuvo en el ranking FIFA, donde actualmente ocupa el puesto 34. Su posible presencia en el Mundial Sub-15 de Azerbaiyán representa el primer movimiento concreto hacia su eventual regreso al sistema competitivo internacional, aunque todavía lejos de significar una reincorporación total a los principales torneos.
