El eco de un recuerdo polémico vuelve a instalarse en las Eliminatorias. En 2017, Perú y Colombia sellaron un empate que clasificó a ambos a Rusia 2018, episodio bautizado como el 'Pacto de Lima'. Aquella escena de Radamel Falcao conversando con Paolo Guerrero y demás jugadores peruanos quedó grabada como símbolo de un supuesto acuerdo tácito en el que nadie arriesgó más de la cuenta.
Hoy la historia parece querer repetirse. Venezuela necesita ganar o, al menos, empatar para mantener viva la ilusión del repechaje, siempre y cuando Bolivia no derrote a Brasil en El Alto. Colombia, en cambio, ya tiene asegurado su pasaje al Mundial 2026. En redes sociales, los hinchas de la Vinotinto piden un “gesto” de la Tricolor, evocando aquel histórico pacto del pasado. Incluso circularon videos en los que solicitan a los cafeteros que no jueguen con toda intensidad, apelando a la hermandad entre selecciones.
Pero desde la Selección Colombia la respuesta fue tajante. El arquero Camilo Vargas lo dejó claro: “Sabemos la necesidad que tiene Venezuela, pero nosotros iremos a buscar el triunfo. Queremos seguir creciendo y quedarnos con los tres puntos”, declaró en conferencia. Tras el triunfo de Colombia ante Bolivia (3-0) en Barranquilla, el entrenador Néstor Lorenzo atendió a la prensa y respondió con firmeza ante la pregunta de si su equipo se reservará jugadores para enfrentar a Venezuela: “No, no. Vamos a ver cómo terminaron los jugadores el partido de hoy (ante Bolivia), y después pensaremos en Venezuela”. Con esto, dejó claro que no especulará en la última jornada, pese a que su selección ya no tiene presión clasificatoria. En medio de este escenario, Bolivia observa expectante. La Verde necesita derrotar a Brasil y rezar para que Venezuela no supere a Colombia. Un triunfo Vinotinto acabaría con las ilusiones bolivianas. La última fecha se viene cargada de tensión. Mientras en las gradas y redes sociales se sueñan pactos, en la cancha la pelota no entiende de clemencia: todo se definirá a pura garra.
