Nívia de Lima protagonizó un hecho poco habitual en el fútbol brasileño al integrar el cuerpo técnico de un equipo masculino profesional durante un partido oficial. La entrenadora formó parte del banco de Chapecoense como DT del interino Celso Rodrigues, en el empate 1-1 ante Vitória por el Brasileirao.
Su presencia marcó un precedente en la Serie A de Brasul, ya que por primera vez una mujer ocupó el rol de asistente técnica en un encuentro de la máxima categoría masculina, de acuerdo con la Confederación Brasileña de Fútbol. La designación se dio tras la salida de Gilmar Dal Pozzo, lo que obligó al club a reorganizar su cuerpo técnico de manera interina para afrontar el compromiso en el Arena Condá.
Durante el partido, Nívia mantuvo un rol activo en la zona técnica. Si bien las decisiones finales pasaron por el entrenador principal, se la observó involucrada en el desarrollo del juego, dando indicaciones a los futbolistas y siguiendo de cerca cada acción desde la línea de banda.
A sus 44 años, la entrenadora cuenta con una extensa trayectoria dentro de la institución, a la que está vinculada desde 2012. Ha trabajado en distintas divisiones juveniles y en 2024 dirigió al equipo Sub-17. Con la Sub-15 consiguió títulos como el Campeonato Catarinense y la Copa Santa Catarina, además de un subcampeonato en la Copa Brasileña.
En la presente temporada también sumó otro hito, al convertirse en una de las primeras mujeres en ganar un partido en la Copa São Paulo de Futebol Júnior masculina. Antes de su etapa como entrenadora, fue jugadora de futsal, disciplina en la que alcanzó logros a nivel nacional.
Tras su retiro, continuó ligada al fútbol desde la formación, superando resistencias iniciales y consolidándose a partir de sus resultados. Cuenta con licencia UEFA C obtenida en Portugal y forma parte de una nueva generación de profesionales que gana espacio dentro del fútbol masculino en Brasil.
