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Modesto Soruco: “Con trabajo y dedicación se alcanzan sueños”

Lunes, 08 de junio de 2026 a las 12:53

La selección nacional que disputó las eliminatorias de 1993 tenía jugadores con talento y entrega. Uno de ellos era Modesto ‘Puma’ Soruco, que le dio consistencia, valor y confiabilidad a la Verde.

El puesto que desempeñaba el chico de San Ignacio de Velasco era más flexible en los roles tácticos que le imponía el entrenador y era una constante evolución cada día que le tocaba practicar. Su misión era defender, construir juego, romper líneas, presionar, pero en medio de tanta complejidad, el mediocampista cruceño tenía una distinción entre los volantes.

¿Cómo llegó la primera convocatoria para la selección?

La convocatoria llegó después de una gira en la India y para mí fue un momento inolvidable. Luego vino una Eliminatoria extraordinaria que culminó con la clasificación al Mundial de Estados Unidos 1994, algo que ninguno de los que formamos parte de ese grupo podrá olvidar.

¿Qué significó para Bolivia la histórica victoria sobre Brasil en La Paz durante las Eliminatorias de 1993?

Fue un partido muy esperado porque Brasil llegaba invicto y era una potencia mundial. Nosotros nos mentalizamos para competir de igual a igual y los jugadores entregamos todo dentro de la cancha. Ganarles 2-0 y quitarles el invicto fue una alegría inmensa para todo el país. Ese triunfo nos dio confianza, entusiasmo y la convicción de que podíamos clasificar al Mundial. 

Después de esa victoria llegó una dura derrota en Brasil. ¿Cómo afrontó el equipo ese golpe?

Sabíamos que iba a ser complicado. Nos llevaron a Recife, donde el calor y la humedad eran muy intensos. Aunque varios de nosotros estábamos acostumbrados a ese clima, ellos tenían una selección extraordinaria con figuras como Romario, Bebeto y Dunga. Nos superaron claramente, pero esa derrota no nos quitó la ilusión. Regresamos con la misma mentalidad de seguir luchando por la clasificación.

El empate ante Ecuador selló el boleto al Mundial. ¿Qué recuerdos tiene de aquel encuentro?

Es uno de los momentos más importantes de mi carrera. Tuve la oportunidad de jugar como titular y sabíamos que era nuestra última oportunidad para clasificar. Entramos a la cancha conscientes de lo que estaba en juego y dimos todo por ese objetivo. Hasta hoy recuerdo cada detalle de ese partido.

Usted era uno de los encargados de recuperar balones en el mediocampo. ¿Cómo era compartir equipo con figuras como Marco Etcheverry, Erwin Sánchez o Milton Melgar?

Era un privilegio. Teníamos un grupo de grandes jugadores y todos estaban muy bien preparados. Mi trabajo era recuperar la pelota y entregársela a los que tenían más talento para crear juego. Como decía el profesor Azkargorta: “dásela al que sabe”. Eso facilitaba mucho las cosas.

¿Ustedes son privilegiados por clasificar al único Mundial logrado por Bolivia en cancha?

Sin duda. Siempre agradezco a Dios por haber formado parte de ese proceso. Para cualquier futbolista, jugar un Mundial es la máxima aspiración. Nosotros tuvimos la fortuna de clasificar por mérito propio y representar al país en la cita más importante del fútbol.

¿Cómo recibió la noticia de que integraría la lista definitiva para el Mundial de Estados Unidos 1994?

Con mucha alegría y emoción. Había trabajado duro y sentía la confianza del cuerpo técnico. Sabía que había hecho las cosas bien y tenía la esperanza de estar en la nómina final. Cuando se confirmó mi convocatoria fue uno de los momentos más felices de mi carrera.

¿Es cierta la anécdota de que se motivaba frente al espejo diciendo que iba a jugar el Mundial?

Sí, es verdad. Siempre me motivaba a mí mismo. Me preguntaba por qué no podía estar en un Mundial si trabajaba y me esforzaba para lograrlo. En una de esas ocasiones el profesor Azkargorta me vio frente al espejo y después contó esa historia. Son anécdotas que quedan para siempre.

Después de la clasificación ¿Qué significó haber disputado una Copa del Mundo?

Es lo máximo que puede alcanzar un futbolista. Mucha gente no dimensiona lo difícil que es llegar a un Mundial. Gracias a Dios tuve la oportunidad de jugarlo y representar a Bolivia. Es algo que llevaré conmigo toda la vida.

¿Cómo fueron los meses de preparación en España  antes del Mundial?

Fueron dos meses de mucho trabajo y disciplina. Jugamos numerosos amistosos que nos ayudaron a llegar bien preparados. Vivimos muchas anécdotas entre compañeros y compartimos momentos inolvidables. Esa convivencia fortaleció al grupo y fue clave para afrontar el Mundial.

¿Y los inicios de su  carrera futbolística?

Nací en San Ignacio de Velasco. Allí crecí escuchando fútbol por radio y soñando con ser jugador profesional. Jugué en varios equipos de mi pueblo hasta que decidí venir a Santa Cruz. Gracias a una oportunidad que me dieron en Blooming pude entrenar y demostrar mis condiciones. Con esfuerzo y perseverancia logré quedarme en el plantel.

¿Cómo se convirtió en volante de marca?

Al principio jugué en varias posiciones. Fui  lateral por derecha, lateral por izquierda e incluso puntero. Después el profesor Carlos Biasutto vio mis características y decidió ubicarme como volante de contención. Me sentí cómodo en ese puesto porque tenía capacidad para recuperar balones y ayudar al equipo. 

Descender con Blooming fue doloroso en 1995 ¿Cómo lo asimilaron?

Fue uno de los momentos más tristes de mi carrera. Nos afectó mucho a jugadores, dirigentes e hinchas. Sin embargo, el club mantuvo gran parte de la base del plantel y logramos regresar rápidamente al fútbol profesional. Ascender nuevamente fue una alegría enorme.

¿A qué se dedica actualmente?

Sigo ligado al fútbol. Soy entrenador y dirijo mi escuela de fútbol llamada Los Pumas. Me gusta enseñar a los niños todo lo que aprendí durante mi carrera y ayudarlos a cumplir sus sueños.

¿Qué consejo les da a  los jóvenes futbolistas?

Que nunca abandonen sus sueños. El fútbol exige sacrificio, disciplina, esfuerzo y perseverancia. También les digo que no descuiden los estudios porque ambas cosas pueden ir de la mano. Con trabajo y dedicación se pueden alcanzar grandes objetivos.

Después de tantos años ¿Qué se siente al recordar que jugó un Mundial?

Me siento un privilegiado. Tuve la bendición de integrar una generación histórica, clasificar a un Mundial y representar a Bolivia en la máxima competencia del fútbol. Es un orgullo que llevaré siempre conmigo.

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