En la extensa y rica historia de las Copas del Mundo, marcada por campeones legendarios, goleadores históricos y futbolistas con múltiples participaciones, existe un caso que rompe cualquier lógica y permanece como único, el de Dejan Stankovic.
A puertas de una nueva cita mundialista en Estados Unidos, México y Canadá, su historia sigue siendo irrepetible. No fue campeón del mundo ni el jugador más mediático de su generación, pero alcanzó un hito sin precedentes: es el único futbolista que disputó tres Mundiales con tres países distintos. Un hecho que no solo pertenece al deporte, sino también a la historia política que vivió Europa.
Nacido en Belgrado en 1978, Stankovic se formó en el Estrella Roja, donde rápidamente destacó por su talento, visión de juego y capacidad goleadora desde el mediocampo. Su explosión lo llevó a Europa, fichando por la Lazio en 1998, donde conquistó títulos importantes como la Serie A, la Copa Italia y la Recopa de Europa. Posteriormente, en el Inter de Milán, consolidó su carrera, ganando múltiples ligas italianas y siendo parte del equipo que conquistó la UEFA Champions League en 2010 bajo la dirección de José Mourinho.
Su recorrido mundialista comenzó en Francia 1998, representando a Yugoslavia. Con apenas 19 años, llegó como una promesa y terminó ganándose un lugar en el equipo titular. Incluso anotó un gol ante Alemania en fase de grupos, mostrando personalidad en el escenario más grande. Sin embargo, Yugoslavia cayó en octavos de final ante Países Bajos en un dramático partido decidido en el último minuto.
El contexto político transformó su carrera
Tras la desaparición de Yugoslavia, pasó a representar a Serbia y Montenegro en Alemania 2006. Como capitán, lideró a un equipo que integró el llamado “grupo de la muerte”, pero que no logró sumar puntos. La goleada 6-0 ante Argentina marcó su participación, en un torneo que coincidió con la separación definitiva de ambos países.
En 2010, ya como referente, lideró a Serbia en Sudáfrica. Con esa participación, Stankovic se convirtió en el único jugador en disputar tres Mundiales con tres selecciones distintas. Aunque el equipo no avanzó, logró una histórica victoria ante Alemania, consolidando uno de los momentos más destacados de su última Copa del Mundo.
Más allá de los resultados, su historia representa una paradoja única: un futbolista que, sin cambiar de ciudad, cambió de país tres veces. Su legado no solo es deportivo, sino también histórico, reflejo de una época convulsionada. En el fútbol moderno, con las estructuras más estables y los reglamentos de FIFA, es prácticamente imposible que algo similar vuelva a ocurrir.
Stankovic se retiró del fútbol profesional en 2013, tras una destacada carrera en el viejo continente. Luego inició su camino como DT, manteniéndose ligado al fútbol. Con el tiempo, su historia adquirió más valor, no solo por lo deportivo, sino por lo que representó en medio de los cambios políticos de su país. Su nombre quedó para la historia como un futbolista único.
