Tras la derrota de Oriente Petrolero por 3-1 ante ABB, David Gonzales dejó una reflexión que fue más allá del presente refinero y apuntó a una problemática recurrente en el fútbol boliviano: la poca estabilidad de los entrenadores y las condiciones en las que muchos asumen sus cargos.
El estratega manifestó su preocupación por la cantidad de técnicos que dejaron sus puestos en esta temporada y aseguró que el análisis no debería enfocarse solamente en los cuerpos técnicos.
“Habrá que darle una vuelta a muchas cosas. No es normal que 13 de los 16 entrenadores hayan tenido que salir. Nosotros no solo tenemos la culpa de lo que acontece, también hay que mirar más arriba”, señaló Gonzales en conferencia de prensa.
Las declaraciones del DT dejaron entrever una crítica general a la estructura de varios clubes bolivianos, donde en muchas ocasiones los entrenadores llegan cuando los planteles ya fueron armados por las dirigencias y aun así terminan siendo los principales responsables de los resultados.
Ese escenario también ocurrió en Oriente Petrolero, ya que Gonzales asumió el cargo a principios de enero cuando gran parte del equipo refinero ya estaba conformado. En ese sentido, el entrenador dio a entender que muchas veces existe una desconexión entre el armado del plantel, las decisiones deportivas y las exigencias posteriores hacia el cuerpo técnico.
“Hay que mirar más arriba de aquellos que hacen la plantilla, a ver qué entrenadores traes para esa plantilla y luego exigirlo”, afirmó.
Gonzales además sostuvo que el receso será importante para analizar el rendimiento del equipo y realizar ajustes pensando en lo que viene en la temporada.
Las palabras del entrenador abrieron nuevamente el debate sobre la planificación en los clubes bolivianos y el constante cambio de entrenadores, una situación que se repite en gran parte del fútbol nacional.
