El cierre del duelo entre la SD Huesca y el Real Zaragoza terminó marcado por la violenta reacción de Esteban Andrada, quien protagonizó el incidente más grave de la jornada en el fútbol español.
Todo ocurrió en el minuto 95, cuando el árbitro Dámaso Arcediano Monescillo se dirigía al VAR para revisar una posible expulsión. En ese contexto, Andrada salió de su área para protestar una jugada polémica en ataque de su equipo, lo que derivó en un empujón al capitán rival, Jorge Pulido.
El colegiado no dudó y le mostró la segunda amarilla. Sin embargo, la situación escaló de forma inesperada: el arquero argentino, visiblemente alterado, se dirigió hacia Pulido y le propinó un puñetazo que lo dejó tendido sobre el césped, con el rostro inflamado y un ojo morado.
La agresión desató una tangana generalizada, con varios jugadores involucrados intentando separar o recriminar la acción. Andrada tuvo que ser contenido mientras la tensión se apoderaba del campo en los últimos instantes del partido.
Más allá de la expulsión, el guardameta se expone ahora a una dura sanción. Según explicó Eduardo Iturralde González, la suspensión podría ir de 4 a 12 partidos, además del castigo correspondiente por la doble amarilla. Incluso, no se descarta que el Comité de Disciplina opte por la sanción máxima debido a la gravedad de la agresión.
La imagen de Andrada, perdiendo el control en un momento clave, deja una de las escenas más polémicas de la temporada y abre un fuerte debate sobre la conducta dentro del campo.
