El clima en el cuadro azucarero es cada vez más delicado. La contundente derrota 5-0 ante Blooming, el empate 2-2 en condición de local frente a Independiente Petrolero y la caída 3-0 como visitante ante Real Potosí encendieron la molestia de la afición, que decidió manifestarse de forma directa en la sede de Celina.
Las barras se apostaron en el lugar y presionaron al primer plantel, generando un ambiente tenso que refleja el descontento por el rendimiento del equipo en este inicio de campeonato. La situación ha sido calificada como insostenible, tanto por los resultados como por el deterioro del clima interno.
El equipo montereño atraviesa un momento crítico y comienza a mirar de reojo la zona baja de la tabla, un escenario que ya ha sabido sufrir en temporadas anteriores. El fantasma del descenso vuelve a aparecer en el horizonte de Guabirá, que necesita reaccionar con urgencia para evitar que la crisis deportiva derive en consecuencias mayores.
Con un calendario exigente por delante, el conjunto rojo está obligado a encontrar respuestas inmediatas si pretende revertir la imagen y recuperar la confianza de su hinchada, en medio de uno de los arranques más complicados de los últimos años.
