Para los que lo vieron hace dos meses en cama, sin poder caminar, piel y huesos y resignado a su suerte, los avances en su recuperación son un milagro. Silvestre Justiniano, más conocido como ‘Viejita’, ha pasado de pesar 35 a 50 kilos, haciendo ceder a una enfermedad como la esclerosis amiotrófica lateral (ELA), que es irreversible y que debilita poco a poco los músculos. Una clave para ello ha sido la solidaridad de sus amigos del fútbol y sobre todo su fe. “Dios me está dando una segunda oportunidad”, repite una y otra vez el exlateral de Amboró y Aurora, de 42 años. Su mejoría ha sorprendido incluso a un grupo internacional de personas que padecen de este mal y que se comunican constantemente. “Está luchando contra una enfermedad que en pocos meses lo dejó en cama y sin poder caminar. Recuerdo cuando quería dar algunos pasos y se caía. Él estaba convencido de que era su hora. El cariño y la ayuda que ha recibido de sus amigos del fútbol lo han motivado bastante, a tal punto de que ahora él, sin que nadie le diga nada, se pone a realizar sus ejercicios”, afirma su esposa Dayana Villagómez. Los últimos en apoyarlo y darle su cariño han sido el exfutbolista y actual técnico Álvaro Peña, y los jugadores Joselito Vaca, volante y capitán de Blooming, y Hugo Suárez, arquero de Wilstermann. Peña hizo campaña y le donó una silla de ruedas para que pueda movilizarse sin correr riesgo de un accidente; además, le entregó suplementos y medicamentos para su tratamiento. Vaca y Suárez se hicieron cargo de su fisioterapia por todo este mes, con la cancelación de Bs 1.400. “Gracias a su colaboración tenemos para su tratamiento de todo este mes para que así no recaiga. Ya tenemos que ir buscando dinero para agosto”, afirma la señora Dayana, con quien ‘Viejita’ tiene cinco hijos: Cristian (22 años), Fabián (20), Luis Antonio (10), Isabela (4) y Ana Lucía (3). “Les agradezco a todos por el apoyo, pero mi lucha continúa y quiero lograr el milagro de recuperarme. Voy por buen camino, Dios quiera que me sigan ayudando”, sostuvo Justiniano, que ahora está hablando mejor, pues su lengua ha desinflamado bastante, un síntoma de esta enfermedad junto a la debilidad progresiva por la pérdida de la masa muscular.
