En busca de asegurar su pase a cuartos de final en forma anticipada de una Copa América-2019 al que el público le está dando la espalda, Brasil llega a Salvador para enfrentar este martes a Venezuela y con la ilusión de ser arropado por el torcedor bahiano.
El equipo de Tite, que venció 3-0 en su debut en el Grupo A a Bolivia en Sao Paulo, chocará contra una selección vinotinto que rescató un empate sin goles ante Perú y no se amilana ante los pergaminos de su rival.
El choque en el Arena Fonte Nova se disputará a las 20:30 (hb) y podría darse el primer lleno en un partido del torneo continental, que hasta ahora ha visto estadios semivacíos y ni siquiera en el partido inaugural se colgó el cartel de completo.
Tres horas antes (17:30 hb), Perú y Bolivia se cruzarán en el estadio Maracaná en un partido clave para sus futuros en la Copa América.
El Grupo A es liderado por Brasil con tres puntos, seguido de Perú y Venezuela con uno cada uno y Bolivia sin puntos.
Los cuartos a la vista El primer objetivo es clasificar a los cuartos de final como primero del grupo, y eso pasa por vencer a Venezuela, pero con el respeto de enfrentarse a una selección que juega hasta de manera irresponsable, lo que dificulta, aseguró el capitán de la Canarinha, Dani Alves. Más allá de lo que hay en juego, la expectativa en Brasil pasa por ver a la Canarinha midiéndose ante un rival de mayor peso futbolístico, como lo es la Venezuela del DT Rafael Dudamel y liderada en el ataque por el cañonero Salomón Rondón (Newcastle). Venezuela ha evolucionado mucho y tiene una generación muy prometedora, un estilo de juego muy suelto. Necesitamos planear muy bien el partido para conseguir un buen resultado, agregó Dani Alves. En tiendas vinotinto el 0-0 ante Perú cayó bien, en buena medida porque los dirigidos por Dudamel tuvieron escasas situaciones de gol ante los incas y terminaron jugando los últimos quince minutos con diez jugadores por la expulsión de Luis Mago. Pero Dudamel toma sus recaudos para enfrentar al pentacampeón mundial. Salir ante Brasil de igual a igual es una locura. Hemos trabajado en diferentes formas de juego. Brasil es un rival que te asfixia con la calidad de su juego y la calidad de sus jugadores, lo que hace mucho más fácil el trabajo al entrenador. Tenemos la ilusión de los tres puntos. Un empate complicaría el grupo para todos", consideró Dudamel.