Posando al borde del gramado y con un imponente estadio de fondo. De las cuatro fotos que acompañaban el féretro de Nelson Mauriel, dos de ellas lo identificaban con el fútbol. Las chamarras celestes copaban la sala Esperanza de Las Misiones donde se velaban los restos del directivo, un apasionado por la pesca, cristiano junto a su familia, padre de cuatro hijos y un hincha acérrimo de Blooming.
“La familia doliente pide por favor nada de cámaras cerca”, solicitó un familiar.
El viento frío soplaba, pero aún así no paraban de llegar amigos y familiares portando voluminosos ramos de flores blancas. Mauriel, juntó a mucha gente del fútbol, el círculo donde se lo conoció desde que apareció hace más de un año, tras sellar un acuerdo de su empresa Sublimaker con el club celeste.
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