La selección boliviana tiene, con un grupo de jóvenes, la posibilidad de alegrar a un país que necesita de éxitos para levantar el ánimo y mejorar su autoestima.
En agosto, el mes de la patria, el fútbol nacional le abre la puerta a la esperanza, al encarar una nueva versión de las eliminatorias sudamericanas.
Con nuevo técnico, el argentino Gustavo Costas, y un plantel integrado con muchos futbolistas que empiezan a abrirse camino, intentará cambiar el rumbo de la historia.
El desafío de esos chicos es lograr que Bolivia vuelva a disputar una Copa del Mundo, la del 2026, a cumplirse en Estados Unidos, Canadá y México, después de poco más de tres décadas.
Roberto Fernández, Diego Medina, Gabriel Villamil, Ramiro Vaca y Lucas Chávez, entre otros, integran la escudería nacional que luchará para llegar a la gran cita.
La primera gran prueba será ante Brasil de visitante, la segunda frente a la Argentina en condición de local.
La ilusión está intacta y la fe recupera terreno cuando empieza a rodar la pelota.
Roberto Fernández le aportará a la Verde la experiencia que está acumulando en Rusia, su segunda experiencia en Europa. Disputó 17 cotejos con la selección nacional Ramiro Vaca. Otro aporte tarijeño a la selección nacional. Pasó el fútbol de Bélgica y hoy está en Bolívar. Una opción para el mediocampo en el equipo. Tiene 18 partidos con la Verde
