Uno de los mejores luchadores bolivianos de la historia libra el combate de su vida. Víctor Gilmar Lino Melgar, de 47 años y que mantuvo un invicto nacional de 20 años antes de su retiro, fue internado este martes en el hospital Japonés con los síntomas típicos del Covid-19. Al nosocomio llegó con falta de aire, sin poder caminar y con 15 kilos menos.
“Vamos a ver qué revela la prueba de Covid-19, pero los síntomas indican que el virus lo ha afectado bastante. En realidad, hace una semana él comenzó con falta de aire pero se pensó que era un resfrío común. Cuando lo trajimos ya no podía ni caminar por sus propios medios. También ha perdido bastante peso”, relató su hermano Isidro Lino.
Los primeros estudios revelaron que sus pulmones están dañados en un 75% y por eso estaba respirando con oxígeno en su domicilio, pero su estado no había mejorado en los últimos días. “Por suerte encontramos espacio en el hospital, gracias al apoyo de algunos amigos”, sostuvo Isidro.
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Al boxeador le dieron de alta el martes tras 32 días de luchar contra el Covid-19, de los cuáles nueve estuvo en coma inducido. Aún debe controlarse para guardar distancia con Antonella. Su esposa, Amelia Vargas, y su hijo, Luis Enrique, de 23 años, esperan las pruebas negativas
Víctor Gilmar fue imbatible entre 1990 y 2010 en la lucha boliviana, y también obtuvo logros internacionales para el país. Durante ese tiempo y a lo largo de su carrera dominó las categorías desde los 57 hasta los 78 kilogramos. Luego se dedicó a formar campeones, una actividad que dejó durante un tiempo para luego volver hace cuatro años para apoyar a la Asociación Cruceña de Lucha, como parte de la comisión técnica.
