En lugar de levantar a un fútbol caído en desgracia por la pandemia, que generó una crisis económica en los 14 clubes de la División Profesional, una Federación Boliviana de Fútbol (FBF) sin rumbo se encargó de golpearlo más. El máximo ente de balompié nacional se encuentra con dos presidentes y con una denuncia de giro de dos cheques con destino dudoso. Estos escándalos llegan en el peor momento, cuando aún no se definió la fecha de reanudación de la temporada (5 meses sin fútbol) y en el inicio del trabajo de la selección nacional, con miras a enfrentar en el comienzo de las eliminatorias a dos potencias mundiales: Brasil, de visitante, y Argentina, de local, el 9 y 13 de octubre, respectivamente. El lío comenzó con el fallecimiento el 19 de julio del titular federativo César Salinas, afectado por Covid-19. Tras cuatro días de luto fue confirmado como presidente en ejercicio Marcos Rodríguez, que, basándose en los actuales estatutos de la FBF vigentes desde 2019, era el primer vicepresidente. Ahí apareció la figura de Robert Blanco, representante de los 14 clubes de la División Profesional, reclamando el sillón presidencial y que en los estatutos modificados es segundo vicepresidente. El dirigente asegura que fue posesionado con las anteriores normas, que lo daban como primera opción a la presidencia, mientras que Rodríguez, quedaba como segunda alternativa. Como ninguno cedió en sus pretensiones, Blanco recurrió a un amparo constitucional ante la justicia ordinaria, que hace una semana, a través de la Sala Constitucional Segunda de Santa Cruz, le dio la razón. Casi al mismo tiempo, Rodríguez pidió por intermedio de otro amparo, el reconocimiento de su firma en las entidades bancarias para retirar dinero como titular federativo. El pedido salió a su favor en la Sala Constitucional Primera de La Paz. Para aumentar el caos, el jueves el comité ejecutivo, que está de lado de Rodríguez, decidió destituir a Blanco y anunciar procesos deportivos contra él. Esto se mantendrá hasta que un congreso defina su situación. En la resolución afirman que el castigo es por recurrir a la justicia ordinaria, que está prohibido por los estatutos de la FIFA, Conmebol y FBF. Así, la FBF quedó con dos presidentes, Blanco, que asegura que hará valer su amparo, y Rodríguez, que ya comenzó a retirar dinero de las arcas de la federación para cubrir gastos, como el trabajo de la selección nacional al mando del DT César Farías. Según el dirigente pandino, la habilitación de su firma era una urgencia pues para comenzar el entrenamiento se tuvo que recurrir a préstamos de terceros. Otro lío El jueves al mediodía, mientras se reunía vía zoom el comité ejecutivo comandado por Rodríguez, el programa Facetas Deportivas, que dirige el periodista Fernando Nürnberg, denunciaba que el 20 de febrero de 2019 la FBF giró dos cheques del Banco Mercantil por un monto total de $us 100.000, que habrían retirado familiares del presidente de la Asociación Cruceña de Fútbol (ACF), Pablo Salomón, que solicitó el dinero en calidad de préstamo para la entidad deportiva. Según afirma el secretario general, Noel Montaño, Salomón “no puede firmar como titular de la asociación por estar con arresto domiciliario, pese a que no ha renunciado a la presidencia”. Los únicos que pueden autorizar estas solicitudes son Montaño y Lily Rocabado, que se desempeña como presidenta en ejercicio de la ACF y que es parte del comité ejecutivo.
