La victoria ante Surinam y el hecho de quedar a solo un partido de la Copa del Mundo despertaron aún más la ilusión de los hinchas bolivianos, que ya buscan la forma de llegar a Monterrey para presenciar y alentar el encuentro ante Irak. El compromiso se jugará el martes a las 23:00 (hora boliviana) en el estadio BBVA, conocido como el Gigante de Acero.
Desde hace más de una semana, Monterrey ha estado inundada de aficionados bolivianos que arribaron para vivir el repechaje. En el duelo ante Surinam, cerca de 10 mil compatriotas dijeron presente en las tribunas, generando un ambiente digno de localía para la Verde.
La respuesta de la hinchada no pasó desapercibida. Con banderas, cánticos y un apoyo incondicional, los bolivianos transformaron el estadio en una verdadera fiesta, empujando al equipo hacia una remontada que hoy los deja a las puertas de la historia.
Para el choque ante Irak, se espera que esa cantidad aumente de forma considerable. La expectativa ha crecido de manera exponencial y son cientos los hinchas que intentan adquirir pasajes y entradas para no perderse el encuentro decisivo.
Las agencias de viaje reportan una alta demanda en vuelos hacia México, mientras que en redes sociales circulan múltiples iniciativas para organizar viajes grupales desde distintas ciudades de Bolivia.
Incluso, la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) gestiona la posibilidad de habilitar vuelos directos desde Santa Cruz, con el objetivo de facilitar el traslado de los aficionados hacia Monterrey. En las próximas horas podrían surgir novedades al respecto.
Más allá de la logística, lo cierto es que la pasión se ha desbordado. Bolivia no solo jugará un partido clave, sino que contará con el respaldo de miles de almas que convertirán el estadio en un escenario cargado de emoción.
El martes, la Verde no estará sola. En cada rincón del Gigante de Acero se sentirá el aliento boliviano, en una noche que puede quedar marcada para siempre en la historia del fútbol nacional.
