Con tantos de Dominic Solanke y Pedro Porro, el Tottenham ganó 0-2 al Bodo/Glimt, enterró el sueño continental del conjunto noruego y se clasificó para la final de la Liga Europa en la que intentará sumar una victoria en Bilbao frente al Manchester United para maquillar una temporada horrorosa.
No era ninguna quimera ver una victoria del Bodo/Glimt ante un club de mayor entidad. Los números daban una opción al Bodo/Glimt, ganador en 30 de los últimos 37 partidos continentales que ha disputado como local. Equipos como el Olympiacos, el Lazio, el Oporto o el Roma perdieron con anterioridad en el Aspmyra Stadion.
Y los hombres de Ange Postecoglou se tomaron con seriedad el envite. El 3-1 de la ida no era un pasaporte definitivo hacia la final y el Tottenham jugó una buena primera parte en la que sujetó al Bodo/Glimt, que hasta los segundos 45 minutos no consiguió intimidar a un equipo que, sin alardes, superó el acto inicial.
Suyas fueron las mejores oportunidades. Apenas fueron dos, pero el guardameta Nikita Haikin dio una vida extra al Bodo/Glimt tras sacar un centro envenenado de Iyenoma Udogie y una falta lanzada por Pedro Porro. Sus intervenciones sirvieron al cuadro noruego para marcharse 0-0 a los vestuarios, desde los que saltó al césped más enchufado.
Durante un cuarto de hora, pisó el acelerador y acarició el 1-0 con un centro de Jens Hauge que se paseó por el área pequeña de la portería defendida por Guglielmo Vicario. Kasper Hogh acarició el remate y por centímetros se le escapó al Bodo/Glimt una opción de remontada que enterró definitivamente Solanke.
En el minuto 63, el delantero del Tottenham recogió un remate del argentino Cristian 'el Cuti' Romero para subir el 0-1 al marcador y dar por cerrada la resistencia del Bodo/Glimt, que terminó de hincar la rodilla con un centro-chut de Pedro Porro que acabó dentro de la portería de Haikin.
El Tottenham, con orden y pegada, logró su billete para su sexta final europea de la historia (ganó la Recopa de 1963, y la UEFA de 1972 y 1984) y sumó una opción de aliviar un curso terrible. Su compañero de baile será el Manchester United, que tampoco se puede felicitar por su temporada. Uno de los dos ganará un título y maquillará su mal año; el perdedor, mandará a la papelera de la historia una campaña para olvidar.
