Independiente recibía a Universidad de Chile por la vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana 2025. El desarrollo normal del juego en la cancha se vio empañado por los incidentes, entre hinchas, en las graderías del estadio Enrique Bochini de Avellaneda.
La mecha se prendió en el comienzo del segundo tiempo, cuando la serie estaba 2-1 para los chilenos. De acuerdo a medios argentinos, hinchas de la ‘U’ quitaron una bandera del equipo local, situación que derivó en la gresca generalizada.
Sin embargo, durante la etapa inicial, desde la tribuna en la que se ubicaron los simpatizantes visitantes cayeron proyectiles. Automáticamente se pudieron ver corridas en el sector donde se ubica la barra del conjunto de Avellaneda, pero no pasó de ahí.
En el entretiempo la violencia creció. Primero con más piedras y butacas que caían y luego con una bomba de estruendo que se escuchó desde las afueras. Las fuerzas de seguridad actuaron e intentaron desplazar a la gente de Chile.
Luego, al persistir las agresiones que caían desde lo alto, se abrió el portón que separa a la popular de la platea para que nadie quede debajo. Ahí fue que el árbitro decidió parar el partido cuando iban tres minutos del segundo tiempo. Gustavo Tejera se dirigió directamente a hablar con el jefe del operativo y luego con los capitanes.
La voz del estadio primero pidió que se retiren los hinchas de la 'U' y luego de algunos minutos avisó que habría sanciones en caso de que sigan los incidentes. El árbitro les comunicó a los jugadores que el encuentro se detendría hasta que se paren los incidentes y los futbolistas se retiraron hacia los vestuarios.
Tras el retiro de ambos planteles, se pudo ver a varios integrantes de la parcialidad local subir hasta la tribuna de Universidad de Chile y se dieron fuertes enfrentamientos cuerpo a cuerpo antes de que llegue la policía a intentar, luego de algunos minutos, devolver el orden. Se pudo ver a hinchas de ambos equipos pedir asistencia médica. Se trató de una verdadera cacería, en la que los visitantes se vieron rodeados, fueron golpeados y desnudados, según el diario digital Infobae. Muchos aparecieron cubiertos de sangre y otros quedaron tendidos sobre los asientos. Incluso, a uno se lo vio caer desde la tribuna. Cuando se suspendió el cotejo, para alejarse de los incidentes, muchos hinchas locales se metieron al campo para esperar por la desconcentración. El operativo implicó la participación de 650 efectivos policiales más de 150 agentes de seguridad privada. Sin embargo, ninguno de ellos se podía divisar en el sector de los chilenos.
