Una de las grandes figuras de la selección boliviana en el repechaje mundialista fue, Moisés Paniagua. Con 18 años, el atacante se convirtió en una pieza clave y firmó dos de los tres goles de la Verde en el torneo.
Moisés Paniagua ingresó en el segundo tiempo y marcó el tanto que inició la remontada ante Surinam (2-1) y también el empate parcial frente a Irak, en jugadas similares: apareció dentro del área y definió con precisión para sorprender a los porteros rivales.
“Hoy no logramos la clasificación al Mundial. Duele, porque dejamos el alma en cada entrenamiento, en cada jugada y en cada minuto dentro de la cancha. No fue por falta de entrega, porque dimos absolutamente todo lo que estaba en nuestras manos. A veces el fútbol es así: se lucha, se sueña y se cae… pero nunca se deja de creer", expresó el jugador en sus redes sociales.
Paniagua se perfila como una de las grandes promesas del fútbol boliviano. Junto a jóvenes como Miguel Terceros, Gerónimo Govea y Robson Matheus, forma parte de una generación que, con esta experiencia, apunta a llegar más fortalecida a los próximos desafíos.
