El seleccionador español Luis Enrique Martínez afronta el atípico Mundial de Catar sobre una ola de ilusión, tras rozar el éxito en la Eurocopa y la Liga de Naciones, mientras da vueltas a su futuro al frente de la Roja.
"Podemos decir que la selección ahora ilusiona, aseguraba Luis Enrique en noviembre de 2021, tras lograr la clasificación para Catar al ganar 1-0 a Suecia.
Es un motivo de alegría que lo que hacemos guste a la gente, añadió entonces Lucho, que se apresta a intentar repetir la gesta de 2010 cuando la Roja ganó su primer Mundial.
Un nuevo reto para este técnico nacido en Gijón (norte de España) hace 52 años y que a lo largo de su carrera como jugador y entrenador se ha forjado una reputación de líder.
Luis Enrique tomó las riendas de la Roja en 2018 con la misión de volver a ponerla en primer plano tras las discretas actuaciones en los mundiales de Brasil 2014 y Rusia 2018 y la Eurocopa de 2016.
Un hombre de carácter
Este fino asturiano, apasionado del ciclismo, ya había mostrado su carácter como jugador desde sus comienzos en el Sporting de Gijón de donde se fue al Real Madrid y después al Barcelona, donde se convirtió en un ídolo y al mismo tiempo se granjeó una animadversión que aún dura de los aficionados merengues.
Convocado en 62 ocasiones con la Roja, todavía se le recuerda protestando al árbitro con su nariz rota y sangrando tras recibir un codazo del italiano Mario Tassotti en los cuartos de final del Mundial de 1994, en el que España se quedó a las puertas de las semifinales.
El 23 de noviembre, Luis Enrique y su Roja iniciarán frente a Costa Rica su gran prueba, tras la que el seleccionador español tiene pensado decidir si sigue al frente del combinado nacional.
