La selección boliviana emprendió su viaje rumbo a México para afrontar el repechaje mundialista y detrás de esa planificación hay meses de trabajo logístico. Así lo explicó Carlos Pino, coordinador de la Verde, quien detalló cómo se organizó el traslado y la concentración del equipo en Monterrey.
“Llegó el día. Hemos estado preparando este viaje durante meses, con mucha planificación y tratando de tener todo controlado”, afirmó Pino antes de la partida del seleccionado nacional.
La delegación boliviana tiene previsto instalarse en Monterrey y trasladarse directamente al Complejo La Capilla, que será el centro de operaciones del equipo durante los primeros días de preparación.
Según explicó el coordinador, el lugar fue elegido por sus condiciones de privacidad y por las facilidades que ofrece al cuerpo técnico y a los jugadores.
“Nos trasladamos directamente a nuestro búnker, un lugar que está a 50 minutos de la ciudad y que es muy privado. Los jugadores van a poder estar absolutamente tranquilos”, señaló.
El complejo cuenta con infraestructura completa para que el plantel pueda concentrarse y trabajar sin necesidad de desplazamientos.“Tenemos el hotel, la cancha, el gimnasio y todo en un mismo lugar. Eso nos permite entrenar cuando el cuerpo técnico lo disponga, ya sea muy temprano, al mediodía o por la noche”, explicó.
La selección boliviana permanecerá en ese lugar hasta el 23, antes de trasladarse al centro de Monterrey, donde se hospedará en un hotel más cercano al estadio donde se disputará el partido.“Después nos trasladaremos al centro de Monterrey, donde estaremos a unos 15 o 16 minutos del estadio”, indicó.
Dentro de la planificación también se contempla la posibilidad de realizar prácticas de fútbol ante equipos locales, que servirán como preparación antes del duelo ante Surinam.“Tenemos un par de opciones contempladas con tres equipos. No serán amistosos como tal, serán prácticas de fútbol, con tiempos cortos según lo que disponga el cuerpo técnico”, explicó Pino.
Otro aspecto clave en la planificación es la incorporación de los jugadores que militan en el exterior. El coordinador destacó que algunos futbolistas podrán integrarse con anticipación gracias a las gestiones realizadas con sus clubes.
“Diego Medina, Moisés Paniagua y Ramiro Vaca se suman con nosotros y eso es muy importante. Hemos tenido éxito en esa negociación con los clubes y van a estar diez días antes del partido”, señaló.
También se espera la llegada de Enzo Monteiro entre martes y miércoles, mientras que otros casos presentan mayor complejidad debido a compromisos con sus respectivos equipos.“Villamil estaría llegando el 21, Efraín Morales el 22 y los casos más complicados son los de Roberto Fernández y Yomar Rocha, que llegarían el 24 porque juegan el 22 con su club”, explicó.
Pino señaló que estos traslados implican viajes largos, especialmente para los jugadores que militan en Europa.“En algunos casos son hasta dos días de viaje, como ocurre con los jugadores que vienen desde Rusia”, apuntó.
Con esta planificación, la selección boliviana busca llegar en las mejores condiciones posibles al repechaje, donde enfrentará a Surinam en busca de avanzar en el camino hacia la clasificación mundialista.
