La derrota caló hondo en Blooming. El equipo celeste dejó escapar un resultado que tenía en sus manos y terminó cayendo por 3-2 frente a Red Bull Bragantino en suelo brasileño, en un desenlace que dejó frustración y silencio en el plantel.
La academia había construido una victoria trabajada, con orden y contundencia en momentos clave. Incluso logró ponerse en ventaja 2-1, mostrando personalidad en condición de visitante y dando señales de que podía dar el golpe en la Copa Sudamericana.
Sin embargo, el partido cambió a partir del minuto 61. La expulsión de Diago Giménez condicionó el trámite y obligó al equipo a replegarse ante la presión constante del conjunto visitante, que empezó a crecer en intensidad.
Con el paso de los minutos, Blooming fue perdiendo control y se vio cada vez más cerca de su arco, resistiendo como podía ante los ataques brasileños.
El empate llegó como consecuencia lógica del dominio local, pero el golpe final sería aún más duro. En tiempo añadido, Bragantino encontró el 3-2 definitivo, desatando la euforia en casa y dejando a los celestes sin premio.
La caída no solo significó perder puntos, sino también un impacto emocional evidente. El director técnico, Mauricio Soria, decidió no brindar declaraciones tras el partido, molesto por la demora en el inicio de la conferencia de prensa.
El silencio también se extendió a los jugadores, visiblemente afectados por una derrota que duele por la forma en la que se produjo, después de haber estado tan cerca de sumar de a tres en territorio brasileño.
Con este resultado, Blooming queda en una posición incómoda dentro del Grupo H. El equipo boliviano suma una unidad y se ubica en el fondo de la tabla, mientras sus rivales comienzan a despegar.
Ahora, la academia deberá cambiar rápidamente el chip. Su próximo desafío será el 30 de abril en Venezuela, donde enfrentará a Carabobo con la obligación de sumar para seguir con vida en el torneo.
