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Jorge Perrota: “Lo esencial de esta selección Sub-17 es el trabajo grupal”

Miércoles, 16 de abril de 2025 a las 11:04
Jorge Perrota: “Lo esencial de esta selección Sub-17 es el trabajo grupal”

El director técnico de la selección Sub-17, en entrevista con El Deber Sports Radio, analizó la histórica clasificación al Mundial de Catar y detalló los pilares, procesos y desafíos del fútbol menor en Bolivia

A pocas semanas de haber conseguido una hazaña para el fútbol boliviano, Jorge Perrota, entrenador de la selección boliviana Sub-17, habló con El Deber Sports Radio sobre el momento que atraviesa el plantel juvenil y los planes de preparación rumbo al Mundial de Catar. El técnico argentino, valoró el trabajo colectivo como principal fortaleza de este grupo y remarcó la necesidad de mayor competitividad interna para reducir la brecha las demás selecciones sudamericanas.

¿Cómo se han vivido estos días posteriores a la clasificación al Mundial? 

- La verdad que fue una alegría inmensa, una emoción gigante lo que vivimos en esos días. También en estos posteriores, porque el cariño que nos demostró la gente, tanto los aficionados al fútbol como quienes no lo son, fue enorme. Estamos muy contentos por todo eso. Para serte sincero, hace tiempo que no teníamos un tiempito libre por los tantos compromisos con las selecciones: la Sub-20, la absoluta, el torneo Sub-17, los preparativos... Así que ahora nos tomamos hasta el fin de semana para recargar energías, porque lo que viene va a ser mucho y muy duro.

¿Cuánto tiempo de trabajo lleva este proceso con la Sub-17?

-  Esto viene desde la preparación con la Sub-16, en el torneo que se disputó el año pasado en Santa Cruz de la Sierra. Ese fue un poco la base del equipo que tenemos hoy. Desde entonces, se desarrollaron varios meses de preparación para ese torneo y, a partir de ahí, fuimos ajustando y mejorando el formato de planificación para las selecciones.

Yo me incorporé a la selección en el mes de septiembre. Obviamente, un tiempo antes ya venía trabajando el cuerpo técnico actual, que está conformado por Bernardo Aguirre, Gabriel Ramírez, Tutu Fará y, por supuesto, bajo la conducción del profesor Óscar Villegas. Desde ese momento se viene trabajando de forma continua.

Además, hemos estado haciendo un poco de scouting en otros países, buscando jugadores que puedan nutrir a la selección y aportar al grupo, ampliando así las opciones que tenemos para el equipo.

¿Cuántos jugadores del exterior se han sumado al equipo?

- Son varios. Hay un chico que está en Suiza, otros que juegan en el fútbol argentino. Algunos ya los conocíamos de antes, porque estuvieron acá y luego pasaron a jugar en Argentina. También teníamos en carpeta a jugadores que salieron de un scouting anterior realizado por el cuerpo técnico pasado, y otros que nosotros mismos fuimos detectando en un viaje que hicimos a Argentina con Gabriel Ramírez.

Hoy en día, la información llega de manera muy fácil. A veces ya no es necesario viajar; con un contacto, el envío de videos de partidos completos y el trabajo de los analistas de la selección, se nos hace mucho más accesible y fácil seguir jugadores en el exterior.

¿Cuáles son los pilares de esta selección, tomando en cuenta que compiten contra equipos físicamente superiores? ¿Cómo logran contrarrestar esa diferencia?

-  Hay que ser realistas en esto. Nosotros tenemos que suplirlo desde lo grupal. Es decir, a los jugadores se les indica que, desde el trabajo colectivo, desde lo que se hace de manera general, vamos a lograr que individualmente también se mejore. Quizás no podemos ser un equipo que trabaje exclusivamente en lo individual, en los uno contra uno, o buscar ser más agresivos mediante acciones individuales. Por eso, lo tenemos que hacer de forma colectiva.

Nos enfocamos mucho en el funcionamiento grupal. No se trata de agarrar un balón y ver qué pasa. Lo esencial para nosotros es el trabajo en equipo, en ambas fases de juego. Le damos mucho énfasis a eso y apelamos a que los jugadores comprendan rápidamente los cambios que deben ejecutar según el plan de partido. Porque no todos los partidos se juegan de la misma manera. Hay que analizar cómo hacerle daño al rival y, al mismo tiempo, cómo evitar que el rival nos dañe a nosotros. En base a eso, apelamos mucho a la inteligencia táctica de los jugadores.

¿Cuál es la principal dificultad que enfrenta Bolivia para competir de igual a igual a nivel internacional?

- Nosotros, con la Sub-20, encontramos algunas características en los jugadores que nos permitían disputar los partidos de igual a igual. ¿Por qué? Porque teníamos, por ejemplo, a Juan Arroyo, a Marcelo Torres en defensa, a Leo Montenegro jugadores muy fuertes, rápidos, de buena envergadura, lo que nos daba la posibilidad de jugar con mucho espacio a la espalda de la línea defensiva sin sufrir tanto.

En este caso, con la Sub-17, sí teníamos una buena defensa, pero trabajando en espacios más cortos y reducidos. Por ejemplo, en la Sub-20 contábamos con laterales muy rápidos como Gabriel Medina o Lucas Macasaga. Y ahora, en esta categoría, decidimos colocar un central que pueda cumplir como lateral derecho. Son diferentes características de jugadores en ambas selecciones, y eso nos obliga a ajustar el plan de juego: decidir si podemos jugar de igual a igual o si es mejor definir en qué zonas del campo defender mejor para después intentar doblegar al rival.

El problema que tenemos es que otras selecciones presentan un once fuerte y, detrás de ellos, también tienen jugadores muy importantes de recambio. En Bolivia siempre se puede encontrar una base importante de jugadores, pero la competitividad del día a día no es la misma que en otros países. Eso hace que, en el día a día, los jugadores buenos jueguen, y al no tener tanta competencia interna, no siempre se exigen al máximo. Con lo que hacen, alcanza.

El problema aparece cuando se enfrentan a rivales internacionales. Ahí se nota la diferencia. El jugador se encuentra con situaciones donde lo que antes le salía, en esos partidos ya no le resulta. Eso genera frustración y merma el rendimiento. Por eso, creo que una buena solución sería que en Bolivia existan torneos más competitivos, que eleven el nivel y exijan más a los jugadores.

¿Cómo van a trabajar la competitividad de aquí al Mundial, considerando que los chicos tienen poca competencia regular en sus clubes?

-  Ya teníamos un plan por si clasificábamos al Mundial: la idea es disputar una cantidad de partidos internacionales fuera del país. Es importante que los jugadores se enfrenten a otros contextos y a equipos de diferentes niveles. Uno de los objetivos era hacer una gira importante con partidos fuertes que realmente exigieran a los jugadores.

Esto nos pasó un poco con la Sub-20, que tuvimos cuatro partidos de preparación. Y la verdad que nos sirvió muchísimo, porque nos permitió conocer la realidad del nivel que íbamos a enfrentar en el Sudamericano.

En cuanto a procesos, ¿de cuánto tiempo estamos hablando para formar un jugador de selección?

-El proceso lo va marcando un las generaciones, depende de la generación que encontremos. Nosotros vamos a comenzar a trabajar, de hecho ya lo hemos hecho, con la Sub-15, jugadores nacidos en 2010. Esta será una camada importante, ya que necesitamos que tengan esa palabra, "proceso, con microciclos que terminen siempre con partidos internacionales para que el jugador pueda ser evaluado y pueda evaluarse a sí mismo en qué nivel está.

Un jugador que pase por un proceso que incluya la Sub-15, Sub-17 y Sub-20 creemos que, si cumple con todas las etapas, llegará de manera óptima a la selección absoluta.

Cuando hablamos del proceso de selecciones juveniles, va un poco por ahí. Desde la Sub-15, previo al programa TDS que se está realizando en Bolivia, la captación temprana de talentos nos ayudará muchísimo. Este programa TDS está llevando a cabo esa captación en todos los departamentos.

Hace poco se jugó el torneo nacional Sub-2009, y en abril se jugará el de 2010. También planeamos hacer el de 2011 antes de fin de año. Todo esto con el objetivo de detectar talentos tempranos y, desde ahí, llevarlos a la realidad de un microciclo de selección con más partidos internacionales, que al final es lo que te da la posibilidad de saber en qué verdadero nivel está el jugador.

¿Se puede hablar de una línea común de juego desde las menores hasta la mayor, o cada categoría juega de acuerdo a sus características?

-Nosotros tenemos un perfil de jugador que buscamos en cada posición, en base a la idea madre que hay desde la selección absoluta, que baja directamente del profesor Óscar Villegas. Sí hay patrones y conductas que pueden modificarse según las circunstancias, pero la idea siempre va a ser la misma. Queremos que nuestros chicos crezcan jugando de una manera y que se pueda mostrar.

Le doy un ejemplo: si a Diego Arroyo solo le hubiéramos pedido que tirara pelotazos al delantero para que la aguante, seguramente no hubiese sido visto por este equipo. El scouting justamente habló con nosotros y nos decía: Me encanta el pase entre líneas que tiene, la visión, cómo es en el uno contra uno. Y bueno, si no le pedíamos eso a Diego, ese jugador no se iba a mostrar.

Si a un volante creativo solo le pasan balones largos porque jugamos al pelotazo —que no está mal, es una idea válida también— entonces ese volante nunca va a poder demostrar lo que tiene. Nosotros debemos darle las herramientas al jugador para que tome las decisiones correctas y lo haga de la mejor manera.

Por supuesto que hay un patrón de juego, una línea de trabajo clara. Y sí, las individualidades pueden llevarnos a modificar ciertos aspectos, eso es normal en todo equipo. Pero la idea madre está definida, y queremos que se mantenga desde la absoluta hasta el proceso de Sub-15, que como le comentaba, ya hemos iniciado.

¿Cómo vivieron el gol de Venezuela, en la última fecha de la fase de grupos, que fue el tanto que les dio la clasificación al play-off?

-Sí, bueno, estábamos todos reunidos en el comedor, viendo el partido, y los chicos se habían ido a sus habitaciones porque estaban muy nerviosos. Me acuerdo que estábamos en Cartagena, en el hotel, y bueno… cuando llegó ese gol, no lo podíamos creer, se escuchó el grito en todo el hotel, como si hubiésemos salido campeones del mundo. Fue increíble, una locura. Y creo que ese momento nos marcó, porque sentimos que por algo había pasado, por algo el gol llegó en el último minuto. Nos dijo: ‘Esto es por algo, vamos a ir por ese sueño.’

 En el partido ante Ecuador, ¿en qué pensabas? ¿Sentías que no se les podía escapar esa victoria?

-Sí, hay un momento en el que me quedé como cinco minutos colgado en el banco, sentado, y me puse a pensar un poco. Dije: Nada, ya está, el partido está bien. Entonces decidí disfrutar del juego. Me senté y pensé: Este es mi momento, acá en el campo. Los otros profes seguían a full, obviamente, pero yo me lo tomé porque sentía que eso no se nos escapaba, que ya estaba.

Y la verdad fue un momento muy lindo, porque poder aislarme así, dentro de un partido tan importante para Bolivia, con lo que significaba la clasificación al Mundial, fue especial. Me la jugué, me tomé esos minutos, quizás fui un poco egoísta, pero quería disfrutarlo porque veía que no se nos podía escapar.

Durante los partidos de Bolivia, se destacaba mucho el funcionamiento del equipo, el orden, la intención y la idea de juego. ¿Sentís que eso ha ido evolucionando favorablemente a lo largo del proceso?

-Sí, a ver, nosotros analizábamos mucho a los rivales. Eran muchas horas de trabajo, dormir poco, ver partidos, y comentar entre nosotros. Por ejemplo, le voy a contar algo muy claro: decíamos, “Qué fácil sería trabajar en Ecuador”, ¿no? Porque ellos tenían dos tipos por fuera, muy rápidos y habilidosos. Entonces decíamos, “Es solo que les llegue el balón uno contra uno y listo, te liquidan.”

En cambio, nosotros teníamos que generar un circuito, una secuencia, una situación para poder generar peligro. Entonces, al identificar eso —le pongo el ejemplo de Ecuador, que fue nuestro último partido— planteamos neutralizar las bandas para que esos jugadores no pudieran desequilibrar. Que nos quisieran entrar por dentro, no había problema, porque sabíamos que ese no era su fuerte. Y además, que la tengan los centrales, porque sabíamos que si ellos eran los que debían tomar decisiones constantemente con la pelota, en algún momento se iban a equivocar. Y fue así.

A veces los planes de partido no salen como uno espera, no siempre sucede, pero en este caso salió tal cual lo habíamos imaginado, como lo habíamos soñado. Y bueno, más allá de esos ajustes que uno hace de partido a partido según el rival, intentamos siempre mantener una idea: que los chicos se muestren, que jueguen, que tengan esa libertad de mostrarse. Porque eso les va a abrir puertas, les va a permitir salir al exterior y también jerarquizar nuestro fútbol boliviano.

Ahora, para esta próxima fecha de eliminatorias, ¿usted va a estar acompañando al cuerpo técnico de la selección absoluta?

-Bueno, esto funciona un poco de esta manera: el profe Óscar es la cabeza de todo este proyecto y hay cuatro asistentes: Gabriel, Tutu, Bernardo Aguirre y mi persona. Y después, en el momento que se necesite, es el profe quien decide dónde va cada uno. No hay ningún problema con eso.

Nosotros tenemos muy claras nuestras funciones, cada uno sabe muy bien lo que le corresponde, y la verdad que estamos súper contentos de poder trabajar en la selección. Donde nos mande el profe, nosotros vamos, sin inconvenientes.

Ese partido contra Venezuela lo van a tener que pensar mucho. ¿Lo van a tener que planificar mucho para intentar sacar los puntos que Bolivia necesita y soñar con meterse, al menos, en el repechaje, no?

-Sí, bueno, la verdad es que también soy sincero al decir que en ese aspecto el profe Óscar tiene a colaboradores muy importantes como Tutu Farah y Gabriel Rámirez, quienes están más cerca de la selección absoluta. Nosotros, cuando se nos da la posibilidad, colaboramos, pero va a ser difícil. Es el momento de dar ese gran paso y, la verdad, he notado, por lo que hemos charlado, que hay muchas ganas de poder sacar un resultado positivo en Venezuela. Muchísimas ganas.

¿Te imaginabas, a estas alturas de tu vida, haber liderado como parte del cuerpo técnico la clasificación de Bolivia al Mundial sub-17?

Sí, a ver, no digo 'liderado' porque soy parte y pertenezco a un cuerpo técnico. Pero sí, estoy súper contento de pertenecer a lo que siempre soñaba: trabajar en la selección, sí, no tengo duda de eso.

Lo visualizaba hace justamente un par de años, decía: Bueno, tengo muchas ganas de poder trabajar en la selección algún día. Y cuando en septiembre recibí el llamado del profe Óscar, no lo podía creer, estaba como loco con la noticia. Nunca imaginé que sería tan rápido llegar a un Mundial, no lo hubiese pensado ni en mis mejores sueños.

Entonces, cuando lo vi llorar, me acuerdo que terminó el partido, vi llorar a Bernardo, al profe Óscar, a Tuto, a todos allí. Dije: Wow, ¿qué pasó acá? Pensé: Esto es increíble, ¿no? Es lo que todos habían soñado. Recuerdo que dos días antes, en la charla, Fernando Aguirre se puso a llorar porque él, como jugador, siempre quiso participar en un Mundial. Era su sueño de niño jugar un Mundial con Bolivia.

Entonces, se mezclaron todos esos sentimientos, y bueno, yo obviamente que como no voy a querer jugar un Mundial, pero no lo imaginaba tan rápido.

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