En algún momento, en los hombros de Marcelo Martins -histórico goleador de la selección- se asentó una carga que solo él podía llevar. Era el que marcaba la línea, la de trabajar sin excusas y la de fortalecer la mente, considerado como el principal músculo de la selección. Él era el canal para enviar mensajes de jamás rendirse pese a las dificultades.
No desaprovechó ni las horas de mate o tereré en su última etapa en la Verde. Convivió, contó experiencias y habló de manera frecuente con los jóvenes como Bruno Miranda o César Menacho. Por eso cuando se habla con ellos dicen de Martins que es “un ídolo al que siguen admirando”, más allá de querer igualar lo que consiguió. Pura admiración y respeto.
Pero ojo, esos hombros hoy ya no están y el seleccionador Antonio Carlos Zago, lo sabe. ¿En quiénes se apoya entonces? En la nómina de 29 que dio el domingo para la Copa América, en EEUU, hay tres nombres que resaltan: Carlos Lampe, José Sagredo y Leonel Justiniano. O 54, 52 y 49 partidos con la Verde, respectivamente, que representan experiencia.
El DT sabe que son sus pilares y los jugadores también. Lampe ‘volvió’ en el momento justo, se ganó su convocatoria en base a grandes atajadas con Bolívar y como suele pasar, irradió de por sí liderazgo cada vez que estuvo con el grupo. Sus 54 partidos en la selección lo avalan o le dan un plus para ser una de las guías a las que apunta Zago para seguir adelante.
El otro es José Sagredo. Es convocado desde cuando Julio Baldivieso era el técnico y sus 52 partidos le permitieron adquirir una confianza que solo se adquiere con partidos. No por nada, ante México, era la vía de salida porque Sebastián Álvarez y César Romero, lo buscaron siempre en las emergencias cuando la presión azteca provocó nerviosismo.
El tercero es Leonel Justiniano, capitán en Bolívar y último capitán de Bolivia. Con 31 años y 49 partidos con la selección, tiene el peso para marcar la ruta, al igual que los otros dos. Zago lo sabe y no por nada le dio el cintillo porque lo considera un inamovible en su actual estructura. Detrás -o a un costado- de él, están Villamil, Céspedes y más.
Está claro que con ellos el DT brasileño puede marcar la línea que el resto va a seguir, incluido hombres como Rodrigo Ramallo (40 partidos), Adrián Jusino (35 partidos) o Luis Haquin (35) que también gozan de una buena experiencia para secundar la idea. En realidad, ellos, más Roberto Carlos Fernández (33) y Ramiro Vaca (32) forman la segunda legión y son clave.
La Copa América comenzará el este 20 y se prolongará hasta el 14 de julio, aunque antes Bolivia enfrentará a Ecuador (12) y Colombia (15) en dos partidos más que forman parte de un circuito de choque, que incluyendo los tres de la Copa América, llegarán a ocho antes de las eliminatorias, el foco que puso Zago y compañía porque este es un año de seis fechas.
“El objetivo es llegar a diciembre teniendo chances de llegar al Mundial”, retó el técnico, pensando en el jugo que le puede sacar a los ocho partidos internacionales con la selección (5 amistosos y 3 de Copa América), más los seis por Libertadores, en el caso de The Strongest y Bolívar, y más los 10 de Always Ready en los dos torneos de Conmebol.
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