La ilusión se instala en cada rincón del país. A pocas horas del decisivo encuentro entre la Selección Nacional de Bolivia y Surinam por el repechaje rumbo al Mundial 2026, la expectativa del hincha es clara: ganar y seguir soñando. El compromiso se disputará en Monterrey, México, en un duelo clave que puede acercar a la Verde a una histórica clasificación.
Desde el Prado paceño, pasando por el boulevard cochabambino y llegando hasta Santa Cruz de la Sierra, el sentimiento es uno solo. La afición boliviana vive minuto a minuto la previa de un partido que puede marcar un antes y un después para el fútbol nacional, con la esperanza de avanzar a la siguiente fase del repechaje.
El recuerdo de la histórica clasificación al Mundial de Estados Unidos 1994 vuelve a tomar fuerza. Aquella generación logró triunfos memorables ante selecciones como Brasil y Uruguay, escribiendo una de las páginas más gloriosas del fútbol boliviano. Hoy, más de tres décadas después, el país vuelve a ilusionarse con repetir la hazaña.
La expectativa no distingue clases ni profesiones. Desde autoridades hasta trabajadores, pasando por comerciantes, transportistas, docentes, médicos y periodistas, todos comparten el mismo deseo: ver a Bolivia triunfar. El rival, Surinam, llega como un equipo poco conocido, pero competitivo, con futbolistas formados en Europa que representan un desafío importante.
En hogares, plazas y locales, la gente se prepara para vivir el partido. Algunos optan por reunirse en familia, otros en boliches, todos con la misma ilusión de celebrar. Nadie piensa en la derrota; el optimismo predomina y el deseo es ganar, si es posible, con autoridad.
La Verde no solo juega un partido, juega el sueño de todo un país que anhela volver a un Mundial.
