Carente de suspenso por el 0-3 de la ida, el partido solo sirvió para comprobar si Luis Enrique era capaz de mantener la tensión de sus huestes, si el Brest se despedía con una nota positiva de Europa y si los parisienses sumaban una séptima victoria consecutiva.
Le salió todo mal a Éric Roy y todo de cara al técnico español, que comprueba como la máquina que ha creado en París cobra velocidad y dimensión, encadena 19 partidos sin derrota y ha enviado al olvido los problemas goleadores del equipo.
El viernes decidirá el sorteo si esa mejora la pone a prueba el Barcelona de Hansi Flick o el Liverpool, líder intocable de la Premier.
Para entonces, el PSG habrá recuperado todo el prestigio que se dejó en la primera parte de la temporada Europa y a buen seguro ni en Liverpool ni en Barcelona quieren que la bolita les empareje con los franceses.
Luis Enrique, desde la banda, brazos cruzados, abrigo largo, asistía al espectáculo como Napoleón contemplaba desde una colina el despliegue de sus tropas. Pero el Bonaparte de los años buenos, el que dominaba la escena y con su sola presencia atemorizaba al adversario poniendo ya de entrada a su favor la contienda.
Poco le duró la moral al combinado bretón, que salió sin complejos, lanzado al área de Donnarumma, al que en el minuto 13 sorprendió Mathias Pereria Lage en un disparo a contrapié que Marquinhos sacó bajo los palos.
Esa jugada pudo dar oxígeno al Brest, pero a medida que pasaban los minutos la formación de Éric Roy fue dando un paso atrás, haciéndose pequeñita frente a la inmensidad de la tarea, del rival, del escenario, del marcador, abocado a evitar que el adiós a su primera experiencia en Europa fuera lo menos sonrojante posible.
Barcola abrió el festejo en el 20' escapando al fuera de juego por milímetros y sorprendiendo a Grégoire Coudert en el palo corto.
Sin apenas tensión, el Brest fue sufriendo los zarpazos parisinos. Pudo ser Dembélé, en plena racha goleadora, pero fue Kvaratskhelia, la última incorporación a la armada parisiense, el que marcó el segundo, al aprovechar un centro de Joao Neves desde la derecha que parecía no tener destinatario pero que, casi sin ángulo el georgiano aprovechó para estrenar su casillero en Liga de Campeones.
Pierre Lees-Melou permitió lucirse a Donnaruma en una de las pocas veces que el Brest asomó y Neves estrelló un balón en el larguero en el descuento.
Por dos veces Fabián Ruiz buscó la escuadra bretona nada más arrancar la segunda mitad, en la que la intensidad del Brest fue cediendo y los parisienses se movían sueltos por su área, haciendo planear el peligro en cada instante.
Solo de forma puntual ponían a prueba a Donnarumma. En el 57 Lees-Melou estrelló un balón en el palo antes de que el meta italiano no sacara otro balón a un cabezazo de Brendan Chardonnet.
Pero a los amagos visitantes respondía con hachazos letales el PSG: Vitinha marcó el tercero en el 59' desde la medular del área. Desiré Doué, recién ingresado en el campo por Dembélé, aprovechó en el 64' un centro de Gonçalo Ramos, que también acababa de sustituir a Barcola. Mendes se apuntó al festival cinco minutos más tarde tras un pase medido de Achraf Hakimi. Siete más necesitó Ramos para lograr el sexto, mientras que Mayulu cerró el festival en el 76.
