“Lindos queques para vender solo en Montero. Hay de uva, coco, vainilla y almendra. Llamar al teléfono celular: 73487861. Lo hago con la mujer que amo tanto día a día y con ella se aprende muchas cosas; antes de ser futbolista soy Kevin Ríos, por eso no me da vergüenza vender porque de esta manera crecí y lo hice para triunfar y ser quien soy. Vergüenza es robar y por eso me siento feliz, bendiciones para todos”.
De esa manera Kevin Ríos ofrece en su dirección del Facebook el producto que desde hace una semana elabora junto a su mamá, Roxy Leny Parada.
El futbolista montereño, de 22 años, y que hoy está sin club porque tras desvincularse a fines del año pasado de Guabirá fichó en Fatic de La Paz con el que debió rescindir hace dos meses debido a que este club no tiene ingresos para pagarle los sueldos acordados.
Kevin se considera un luchador de la vida. Contó que tras quedar sin equipo se volvió de La Paz para afrontar la cuarentena por la pandemia, y la crisis económica que viene generando a miles de familias bolivianas, optó por un emprendimiento que se hizo realidad gracias al apoyo de una tía, que radica en España, y que posibilitó la compra de un horno a gas.
“Con la herramienta en casa para trabajar le propuse a mi madre hacer queques, tomando en cuenta que los hace muy ricos. Y así fue que empezamos y gracias a Dios nos está yendo bien. Este negocio nos alivió mucho en lo económico y con esto estamos sobreviviendo”, dijo el atacante, que a los 15 años fichó en Guabirá, luego de que el ex goleador Juan Carlos Sánchez, encargado en ese entonces de las divisiones menores del club norteño, lo viera jugar en los Juegos Plurinacionales y lo invitara a formar parte de su plantilla juvenil.
La carrera deportiva de Ríos ha sido intensa desde que debutó en el 2016 en el fútbol profesional, aunque su nombre no suene mucho en los medios de comunicación. Federico ‘Picudo’ Justiniano es el entrenador que lo hizo debutar ese año en la Liga. Fue en un partido ante The Strongest, en La Paz. Méritos tenía para dar el salto, dado el buen rendimiento que había mostrado en los torneos de la Asociación Cruceña de Fútbol y los goles decisivos que marcó en el Nacional B y que ayudaron al ascenso del cuadro azucarero.
En esa temporada hizo 4 goles para la Furia Roja, pero tras el cambio de entrenador perdió continuidad. Esto originó que Kevin se fuera el 2017 a Atlético Bermejo de Tarija, equipo con el que estuvo a punto de ascender a la Liga.
El 2018 hizo historia con Juventud Unidad de Yacuiba, representativo en que llegó a convertir 104 goles en una sola temporada, pero entre todos los torneos que disputó (torneo local, interprovincial y Nacional B).
El año pasado volvió a Guabirá en el que convirtió cuatro goles y jugó el partido revancha ante Macará de Ecuador por la Copa Sudamericana.
Como el club de sus amores no le renovó contrato, a comienzo de año fichó como refuerzo de Fatic, de La Paz.
Cuenta Rios que en plena cuarentena le llegó una oferta de club Deportivo Chiriquí de Panamá, cuyo entrenador es el argentino Miguel Zazhu, que lo dirigió cuando estuvo un corto tiempo en Aurora.
“Tenemos todos acordado. Solo esperamos que vuelva el fútbol a Panamá para cerrar la transferencia. Entre tanto, sigo entrenando duro todos los días por las mañanas para no perder estado físico”, dijo Kevin, casado con María Arcuma, y papá de Luis Fabián, de 3 años, el motivo de seguir en la lucha, dice.
(18 JUL 2020)
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