El ‘11’ argentino nuevamente mostró toda su jerarquía y sus reservas físicas aguantando el desgaste y dominando la banda derecha.
Si bien no tuvo mayor incidencia, sus pinceladas fueron suficientes para guiar a su selección a la cima de las Eliminatorias, con 6 puntos en dos partidos jugados.
Rodrigo De Paul fue el motor. El volante del Atlético de Madrid contuvo el mediocampo boliviano. Esfuerzo físico y despliegue permanente para mantener el orden, especialmente cuando Bolivia tuvo un hombre menos.
Mención especial para Enzo Fernández. El volante del Chelsea jugó como volante de área a área convirtiéndose en el generador de las ofensivas albicelestes.
En el primer tiempo metió dos remates desde lejos que sacudieron el arco boliviano, y un pase filtrado delicioso para Julián Álvarez.
El delantero del Manchester City dominó mal, y la pelota le quedó larga para la definición. Aún así Enzo mostró la rapidez mental para jugar a un toque y con visión para construir en ofensiva.
La jerarquía de los albicelestes fue evidente. La facilidad para tocar de primera intención, realizar controles orientados, y la entrega fueron las claves de esta selección visitante en Miraflores.
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