El defensor de Blooming, Diago Giménez, habló tras el partido ante RB Bragantino por la Copa Sudamericana, encuentro en el que fue señalado por su expulsión cuando su equipo ganaba, acción que terminó influyendo en la derrota del conjunto celeste.
Al acercarse a los micrófonos, el jugador comenzó pidiendo disculpas: “Pedirle disculpas a la gente de Blooming. Ayer ya lo hice frente a mis compañeros y el cuerpo técnico. Fue una noche muy dura para mí”.
Giménez reconoció su responsabilidad en la jugada: “Cometí un error, fui irresponsable, pero pido a la gente que afloje con la maldad. Me están llegando mensajes muy fuertes, incluso amenazas de muerte, como si hubiese sido a propósito”.
Sobre el desarrollo del partido, agregó: “El equipo venía jugando muy bien y la expulsión cambia todo. Podríamos haber hecho historia ganando en Brasil”. También señaló que intentó comunicarse con la dirigencia y se mostró abierto a cualquier decisión que el club tome.
El defensor profundizó en el difícil momento personal que atraviesa: “No maté a nadie ni vendí a nadie. Tengo familia detrás y ellos también están sufriendo. Mi madre me llama llorando desde Argentina, es una situación muy complicada”.
En cuanto a la jugada de la expulsión, explicó: “En la segunda acción sé que tenía que cortar la jugada, porque era una ocasión clara de gol. No pensé que me iban a sacar dos amarillas en la misma jugada. Fue un error mío”.
Finalmente, Giménez destacó el apoyo de sus compañeros: “Todos se me acercaron después del partido, me abrazaron y me vieron muy mal. Eso para mí es clave. Mientras el grupo y el cuerpo técnico no me suelten la mano, será más fácil salir adelante”.