El equipo dirigido por Óscar Villegas encara este compromiso con la ilusión de mantenerse en la lucha por un cupo al Mundial, en un formato de eliminación directa que no permite errores.
En caso de empate durante los 90 minutos reglamentarios, el encuentro se extenderá a una prórroga dividida en dos tiempos de 15 minutos cada uno. Será una instancia clave en la que ambas selecciones buscarán evitar llegar a una definición desde los doce pasos.
Si la igualdad se mantiene tras el tiempo suplementario, el clasificado se decidirá en una tanda de penales, donde la efectividad y el manejo de la presión serán determinantes.
El carácter decisivo del partido obliga a Bolivia a plantear un juego equilibrado, combinando orden defensivo y contundencia en ataque para no depender de instancias límite.
El ganador avanzará a la final del repechaje, también a partido único, donde aguardará Irak el martes 31 de marzo, bajo el mismo sistema de definición en caso de empate.
