Por: Erik Arauco
“Figura tiránica y arbitraria que ejerce poder absoluto en el campo, odiada por todos, pero indispensable, dictadura sin oposición”, es uno de los tantos conceptos que vierte Eduardo Galeano en su libro El Fútbol a Sol y Sombra, cuando se refiere al árbitro de fútbol.
Y es que su figura tiene por costumbre ser cuestionada por diferentes decisiones que siempre beneficiarán a unos y perjudicarán a otros, el problema surge cuando estas decisiones no son correctas y terminan siendo determinantes en el juego y el resultado. Es ahí donde se desvirtúa un partido, cualquier competencia o torneo, situación que ocurre constantemente en el fútbol boliviano.
Para muchos, el hombre del silbato y las tarjetas, puede ser calificado como un ‘tirano odiado’, cuyas decisiones no tienen vuelta atrás, ejercen el poder absoluto y sus decisiones no tienen reparo, el daño al final está hecho y varios actores son los perjudicados.
El mismo presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), Fernando Costa, en un balance sobre su gestión, apuntó que el tema pendiente es mejorar el arbitraje. Para ello, y en un intento de profesionalizar el oficio, realizan constantemente cursos y capacitaciones, pero al parecer, y como lo que se ve se anota en este deporte, en vez de evolucionar positivamente, vamos para atrás porque las decisiones arbitrales son cada vez más alarmantes.
El VAR tampoco ha sido una solución, desde su inclusión en el fútbol boliviano en 2022, tuvo vida propia en el desarrollo del juego, induciendo incluso al error en las decisiones de los colegiados.
Si bien el árbitro termina casi siempre siendo ‘la explicación de los derrotados y de todas las desgracias en el fútbol’ hoy por hoy en Bolivia esa frase parece tener razón. Y en definitiva algo más se tiene que hacer, porque parece no ser suficiente todo lo hecho hasta ahora.
Sin embargo, cuando a los nuestros les toca pitar fuera de la frontera son otra cosa, producto de ello, tenemos al árbitro (Gery Vargas) con más presencias en la historia de la Copa Sudamericana, y a un representante (Javier Revollo) de la misma Conmebol para la Copa Mundial Universitaria que se jugó en China. Lo que en definitiva parece que por ahí está el camino a seguir, para subir el nivel del arbitraje en nuestras canchas.
