El arquero del Auckland City, de Nueva Zelanda, Conor Tracey, vive uno de sus sueños en el Mundial de Clubes, que se disputa en Estados Unidos. El guardameta trabaja en una bodega para una empresa farmacéutica en su país. Este domingo en su debut recibió 10 goles del Bayern de Múnich.
No es un jugador que se dedica 100% al fútbol al igual que el resto de sus compañeros. Su principal ingreso lo genera de otras actividades y se dedica al fútbol de forma amateur. Entrena cuatro veces a la semana, después de su horario laboral.
“Tuve que combinar días de vacaciones con días sin sueldo. Me va a costar un poco pagar la renta y los servicios, pero jugar contra Bayern, Benfica y Boca, vale 100% la pena”, afirmó Tracey, que por jugar al fútbol en su país solo recibe 150 dólares semanales como bonificación para su gasolina, ya que tarda dos horas para llegar al campo de entrenamientos.
El jugador de 28 años encajó diez goles de las estrellas del equipo alemán, pero también realizó siete paradas. Sin embargo, no fue un resultado para deprimirse, más al contrario, lo disfrutó porque enfrentó y le dio la mano a Manuel Neuer, su ídolo.
De acuerdo a medios internacionales, la mayor preocupación de los jugadores de Auckland era cómo conseguir tiempo libre para la gira de cuatro semanas que se celebra en Estados Unidos. Tracey reveló que apenas tenía días libres durante la temporada alta, pero que ahora disfruta de un gran torneo organizado por FIFA.
