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Robert Arteaga: “El talento está, falta estructura, método y continuidad”

Lunes, 09 de marzo de 2026 a las 16:20
Robert Arteaga actual entrenador de fútbol. Foto: Fuad Landívar.

La versatilidad fue uno de sus virtudes jugando en varias posiciones, además que destacó como un jugador que entendía el juego como pocos.

Pocos son los entrenadores que, temporada tras temporada, apuestan por renovarse con la intención de innovar en los conceptos del juego y encontrar fórmulas que terminen por darle alegrías al aficionado. Sin embargo, no todos consiguen trasladar esa idea al campo de juego y apenas unos cuantos logran que el proyecto se traduzca en resultados y finales felices.

¿De qué equipo o escuela de fútbol saliste?
— Toda mi formación la realicé en la Academia Tahuichi Aguilera, en Bolivia, desde los 9 años. Fue un proceso muy competitivo que me enseñó disciplina, responsabilidad y amor por el trabajo diario. Desde chico entendí que el fútbol no es solo talento, sino compromiso y formación integral.

¿Cuántos años tenías y cómo fue tu camino hasta llegar a The Strongest?
— Llegué a los 18 años. Fue un proceso de constancia, trabajo silencioso y mucho carácter. The Strongest me dio estructura profesional y terminó de formarme no solo como jugador, sino también como persona y competidor.

También llegaste a Oriente Petrolero con Carlos Chávez, pero fue corto tu paso por el refinero, ¿no?
— Sí, fue una etapa corta, pero muy positiva. El fútbol muchas veces depende de momentos y decisiones institucionales. Me quedo con la experiencia y con el orgullo de haber sido parte de un gran club, con una afición increíble. Además, ese año se logró la clasificación a la Copa Libertadores, en una época en la que solo los dos primeros alcanzaban ese objetivo.

Pasaste por la Selección Nacional y jugaste Copa América, ¿verdad?
— Sí, tuve la bendición de integrar ese proceso de Selección Nacional y fui parte de la Copa América de Uruguay 1995. Defender la camiseta de Bolivia siempre fue un orgullo y una de las experiencias más importantes de mi carrera.

Tu posición natural era mediocampista, pero también eras polifuncional…
— Exacto. Mi posición natural era mediocampista interior, el clásico “8”, pero siempre fui un jugador táctico, con capacidad de adaptarme a distintas funciones según lo que el equipo necesitaba. Entendí temprano que la versatilidad es clave en el fútbol moderno.

Cuando estabas en The Strongest se decía que podías ir al Mundial 94, pero que había más peso de Bolívar en tu puesto. ¿Es cierto?
— Son comentarios que siempre existen en el fútbol. Yo siempre me enfoqué en trabajar y competir al máximo. Las decisiones finales no dependen del jugador. Me quedo con el orgullo de haber formado parte de ese proceso y de haber estado cerca de un momento histórico para el país.

Después de retirarte te fuiste a estudiar a España para ser entrenador, ¿no?
— Sí. Tenía claro que debía profesionalizarme como entrenador. Me formé en España y obtuve la titulación de Técnico Deportivo Superior Nivel 3, con metodología europea y planificación seria. Y siempre lo digo: nada de esto habría sido posible sin mi familia, especialmente mi esposa, que ha estado a mi lado apoyándome en cada paso.

¿Ya dirigiste en España? ¿En qué categorías?
— Sí, dirigí en fútbol juvenil y senior amateur, logrando ascensos importantes. Fueron experiencias clave porque el fútbol español te exige metodología, organización táctica y planificación diaria. Eso me ayudó muchísimo a crecer como entrenador.

Hablando de categorías menores, ¿cómo viste a la Sub-17 en Catar?
— Veo talento. El jugador boliviano es técnicamente muy rico, pero necesita una mejor estructura de competencia y procesos más largos. Se requieren calendarios ordenados que permitan desarrollar sus cualidades físicas, técnicas y tácticas, aprender a competir bien a nivel nacional y luego llegar mejor preparado al plano internacional.

¿Hiciste seguimiento a la Sub-20 y Sub-23? ¿Ves progreso?
— Sí, veo intención y ganas, igual que en la Sub-17. Hay talento en todas las categorías. Pero el verdadero progreso llega con continuidad. No sirve cambiar de ideas o de proyectos cada año. Necesitamos una identidad clara de juego y un proceso que conecte desde la Sub-15 hasta la Selección Absoluta.

Tuviste la oportunidad de dirigir Nueva Santa Cruz en el ascenso, ¿cómo te fue?
— Fue una experiencia muy buena. Logramos ordenar el equipo, darle identidad y competir fuerte. Me confirmó que en Bolivia también se pueden construir proyectos sólidos cuando hay organización y trabajo serio.

Ahora estás esperando una oportunidad en el profesionalismo, ¿verdad?
— Sí. Me siento preparado. Tengo experiencia como jugador internacional y como entrenador en distintos países. Creo que es el momento de asumir un proyecto en Primera División y aportar todo lo aprendido.

¿Crees que es cuestión de tiempo?
— Confío en eso. Cuando uno trabaja con seriedad y coherencia, las oportunidades llegan.

En marzo jugamos el repechaje y Bolivia generó dudas. ¿Cómo la ves?
— Veo potencial. Hay buenos jugadores, pero necesitamos más orden colectivo, mentalidad competitiva y una idea de juego clara. Cuando el equipo funciona como bloque, las individualidades crecen.

Tenemos individualidades, pero falta algo… ¿coincides?
— Sí. El talento está. Lo que falta es estructura, método y continuidad. El fútbol moderno se construye desde la organización, no solo desde los nombres.

¿Qué debe cambiar en Bolivia para que el campeonato sea más competitivo?
— Planificación, divisiones menores fuertes, calendarios serios, formación de entrenadores y menos improvisación. Con estructura y trabajo a largo plazo, el nivel del campeonato va a crecer naturalmente.

Muchas veces se culpa a jugadores y técnicos, pero el problema es dirigencial… ¿es así?
— Creo que todos somos parte de la solución: dirigentes, jugadores, entrenadores y árbitros. Cada área debe profesionalizarse y asumir su responsabilidad. Cuando hay buena gestión, planificación y respeto por los procesos, el fútbol crece. La clave es organización y trabajo con planificación.

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