¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

PUBLICIDAD

Gerenciamiento privado la salvación del fútbol

Domingo, 04 de enero de 2026 a las 15:12
Gerenciamiento privado la salvación del fútbol

Por Redacción

Por: Roy Muguértegui

El fútbol profesional boliviano, y en particular el de Santa Cruz, atraviesa una crisis estructural que parece no tener salida bajo los modelos tradicionales de administración. Blooming y Oriente Petrolero, emblemas del balompié cruceño, cargan con deudas, conflictos internos y una inestabilidad económica que se repite temporada tras temporada. En ese contexto, activar un plan de recuperación a través de inversiones privadas, bajo la figura del gerenciamiento, surge como una alternativa que ya no debería ser descartada a la ligera.

La idea es clara: estructurar un régimen articulado de relaciones voluntarias entre clubes profesionales y empresas privadas con capacidad real de inversión. En términos simples, que un capital privado se haga cargo del manejo económico del club, con un proyecto definido y objetivos concretos, mientras el directorio mantiene la conducción institucional y la última palabra en las decisiones estratégicas.

Claro está, quien pone el dinero no es un actor decorativo. Aunque el directorio conserve la potestad final, el inversor inevitablemente hará sentir su peso en la toma de decisiones. Pero eso no debería asustar si existe un marco legal claro, reglas de juego transparentes y un control riguroso por parte de los socios.

El gerenciamiento no es una novedad en el fútbol. Existen antecedentes en Sudamérica que demuestran que, bien aplicado, puede ser una herramienta eficaz para ordenar las finanzas y potenciar lo deportivo. Argentinos Juniors, Mandiyú de Corrientes o Defensa y Justicia son ejemplos de experiencias con capitales privados. Más recientemente, en Brasil, clubes históricos como Atlético Mineiro cedieron su control a grupos empresariales como respuesta al elevado endeudamiento que arrastraban.

Esta figura nació precisamente como una salida a la asfixia económica de los clubes. En Bolivia, sin embargo, las opiniones siguen divididas: hay dirigentes que se niegan rotundamente a considerarla, otros la aceptan solo en caso de extrema necesidad y algunos ya la ven como una opción válida para el presente. La realidad, sin embargo, parece empujar cada vez con más fuerza hacia este debate.

Para que el gerenciamiento sea una posibilidad real, el primer paso debe ser democrático: una asamblea de socios que analice la propuesta y tome una decisión informada. Son los socios quienes deben tener la palabra final, porque son ellos los dueños legítimos de la institución.

En un escenario hipotético donde se apruebe esta modalidad, la inversión privada apuntaría, en primera instancia, a cancelar las deudas acumuladas y, posteriormente, a destinar recursos al desarrollo integral del fútbol: infraestructura, divisiones menores, plantel profesional y gestión moderna. Todo ello bajo la premisa innegociable de la transparencia.

Ningún club está obligado a gerenciarse. Pero aquellos que decidan dar el paso podrían encontrar una salida a la crisis y, eventualmente, generar beneficios compartidos entre el inversor y la institución. Para Blooming, Oriente y el fútbol cruceño en general, tal vez sea el momento de dejar los prejuicios de lado y analizar con seriedad una alternativa que, bien aplicada, podría marcar un antes y un después.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD